Good bye, Indica con Género

Dicen que todo tiene un inicio y un final. A mí, sin embargo, nunca me resultó fácil discernirlos.

Las ideas, las relaciones, los cambios, se van gestando poco a poco y responden al juego de fuerzas e influencias de varios factores simultáneos. A veces, simplemente, nos cuesta identificarlos a todos.

Indica con Género empezó a terminar hace tiempo.

Pero Indica con Género ha sido el principio de mi actual web y de #veomujeres. Y quizá también de otros proyectos.

Ha sido guay.

Me he encontrado con muchas compañeras potentes. Me he comprometido un poco más conmigo, con el feminismo, con la escritura y con la construcción de las ideas.

Y lo seguiré haciendo pero, a partir de ahora, en el espacio blog de mi nueva web, http://anafernandezdevega.es/blog/

Esta es mi última entrada en este blog.

Gracias a quienes me habéis dado soporte, guerra, cariño y caña.

Un nuevo tiempo ha empezado.

by IconG

#veomujeres se muda

#veomujeres empezó como un proyecto chiquitito, sin pretensiones, y actualmente es sostenido por más de una treintena de personas.

El apoyo que ha recibido el proyecto, vuestra confianza en él, nos ha dado un impulso para situarlo en un sitio propio.

A partir de ahora, podéis seguir todas las publicaciones del proyecto en este enlace. Y, si quieres sumarte a la comunidad #veomujeres aquí puedes averiguar cómo hacerlo.

 

Muchas gracias a todxs por creer, por estar, por publicar.

¡Cada vez seremos más! ¡No te olvides de etiquetar con #veomujeres!

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Stop Conciliación

Hablar de conciliación es un auténtico coñazo.

Vamos a dejar de hacerlo, ¿os parece?

La conciliación es la idea que se ha inventado el capitalismo para ir tirando con su conflicto irresoluble entre la necesidad de mano de obra femenina y la invisibilización de los trabajos reproductivos (que mayoritariamente asumimos las mujeres).

El capitalismo nunca va a dar respuesta a este conflicto. Es más, no es posible resolver este conflicto en un funcionamiento social y económico capitalista.

La conciliación es la respuesta que ha dado el mercado para seguir contando con mano de obra femenina (más barata) al mismo tiempo que asume que las actividades no monetarizadas (los cuidados y los trabajos comunitarios, principalmente), imprescindibles para el funcionamiento social, se van a seguir desarrollando… por ellas. Y las instituciones públicas, tan cortas de miras, las pobres, siempre detrás del ritmo monetario.

Las mujeres estamos jodidas.

La conciliación une en un sólo mensaje el desdén a lo reproductivo con el chantaje hacia las mujeres.Y, mientras tanto, todo sigue tan bien ahí fuera.

La conciliación, a la que todas hemos apelado tantas veces, es realmente nuestra trampa y nuestra prisa.

Así que, basta. Dejemos de hablar de conciliación.

La corresponsabilidad envuelve a todos los agentes sociales (familias, instituciones, empresas y organizaciones, grupos de iguales, redes, comunidad) y, apelando a la responsabilidad y al compromiso compartido, sí puede actuar como un revulsivo del sistema.

Quizá a la corresponsabilidad social es todavía una idea en bruto y una práctica marginal pero su proceso puede tener un éxito enorme.

No te quedes en conciliar, ¡corresponsabilízate!

 

 

 

Hijxs, tribu y colectividad

Yo ya he escrito en otras ocasiones sobre la necesidad de desfamiliarizar los cuidados. Muchas feministas llevan hablando de esto mucho tiempo y muchas personas estamos intentando poner en marcha en nuestro entorno redes de apoyo y crianza colectiva que hagan más fácil la cotidianidad, por compartida y por hermosa. Vamos poco a poco, haciendo lo que podemos y sabemos.

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Parques Reunidos. Majadahonda.

Por tanto, lo que la diputada de la CUP, Anna Gabriel, comenta no me parece ni escandaloso ni revolucionario. Sí me parece necesario. Cira Crespo habla de ello en su artículo de El País. Estoy muy de acuerdo con lo que dice. Pero para mí, una vez resuelto el debate de la trampa de la familia nuclear, lo interesante es otra cosa.

¿por qué estamos suponiendo que un determinado modelo familiar es en sí mismo opresor, individualista o posesivo?

¿de qué hablamos exactamente cuando hablamos de colectivizar la crianza?

y, finalmente, ¿cómo es posible establecer vínculos primarios (los que nos dan seguridad, referencia y entrega segura) en modelos colectivos?

.. no sé.

Yo soy muy pro cuidados colectivos, ya lo sabéis. Me preocupo cotidianamente por tejer redes y sostenerlas pero soy tremendamente escéptica con la idea de “tener” hijos en comunidad. Y creo que debemos ser cuidadosas en distinguir entre la idea de “tener hijxs en colectivo” y la idea de compartir cuidados.

Porque sí creo que las personas -particularmente las bebés y niñxs- necesitamos los vínculos primarios que se establecen en una relación singular para crecer con salud, seguridad y equilibrio emocional.

Porque sí creo que la relación materno-filial bidireccional es una oportunidad sin igual para transformarse y generar formas solidarias, conscientes y críticas de estar en el mundo.

Porque sí creo que la vida es muy compleja y las relaciones de autoridad y poder son pequeñas bombitas que hay que manejar con cuidado y tener hijxs en colectivo -tal y como son nuestras subjetividades, aquí, ahora- puede convertirse en un campo de minas.

En definitiva, saquemos los cuidados del hogar y de la familia, ¡hagámoslo de verdad! pero no utilicemos fórmulas apresuradas para nombrar maneras alternativas de crianza. Hagamos pedagogía discursiva y práctica, vivencial, no hagamos grandes proclamas sin tener la carne en el asador, o en vez de conseguir avanzar alimentaremos confusión y resistencias.

La Tribu en Arganzuela. Tumblr.

Simplemente

[Con @_soymaye]

#veomujeres que son simplemente maravillosas.

rosa

[… y conmigo]

Hay muchas posibilidades: la maternidad no responde a una única forma.

Hay más o menos conflicto. Más o menos amor. Más o menos complicidad.

Ya decía en otro sitio que hay tantas madres como hijas. Y también tantas madres como mujeres que lo son. Quizá el secreto sea ése: aprovechar la conjunción concreta de cada caso para intentar convertir el hecho en oportunidad de goce, de aprendizaje y de unión.

Nos costará. Pero hay quien dice que si hay un amor bueno debajo, toda la relación se sostiene. Yo conozco algún caso.   

… queridas Llanos y Rosa, siempre seréis para mí la la hija y la madre de las telas de flores, el amor de chocolate y el camino largo, de la mano, tirando la una de la otra según toque. Os quiero.

Buenas y malas y sus alteraciones

Tengo yo una amiga digital con la que me he enredado un poco.

En mi anterior post sobre Brechas feministas en torno a la maternidad la situaba en un lugar en el que ella no se reconocía. Y ahora, en su artículo respuesta, hemos repetido pero al revés.

buenas y malas

Yo sigo empeñada en hablar de escisiones porque me parece la única manera de poderlas definir y, después, intentarlas encontrar para diseñar fórmulas políticas consensuadas pero ¿hablar de buenas y malas? No, jamás, de eso nunca hablo (eso sólo lo pienso).

Fuera de bromas, esto es lo que le he escrito en un comentario:

“María, no sé… me decías en mi blog que no te sentías “bien colocada” donde te situé y yo me disculpé. Y yo sé que me disculpo de verdad y que escribo no con sorna sino con corazón abierto. Eso llevo, qué le voy a hacer.
Ahora permíteme que te invite a releer el artículo porque, de verdad, no existe en ningún lado una intención de colocar a buenas y malas. Creo que los prejuicios que digo en el post que nos abrasan nos queman hasta a nosotras mismas. He tratado de ser cuidadosa con los términos y de recoger el sentido que yo he creído ir recogiendo de las posturas que algunas feministas a las que leo desde aquello de las “Leonas” mostráis cuando escribís. Feministas a las que me alegro de haber encontrado y con las que solamente quiero compartir y aprender. Feministas que me recordaron (sin yo pedirlo y sin ni si quiera haber caído en la cuenta) que hablar de maternidad no se podía hacer sin hablar de las niñas y de las tetas.

No hablo de buenas ni de malas. No lo hago. No hablo de volver a la naturaleza en un sentido peyorativo. No hablo de los derechos de los bebés frente a los derechos de las mujeres. No hablo de un feminismo mejor que otro. No hablo de luchar separadas.

De verdad, María, creo que el calentón de no encontrarte te impidió leer con intención de entender.

Cuando me dijiste que no te encontrabas pensé en eliminar tu enlace pero luego pensé que eso sería pueril y que ahí quedan los comentarios públicos para quien quiera leer e indagar. De otro lado, el hecho de haberte enlazado es, para mí, más un gesto de respeto y cariño que de acusación. Puedo escoger otros enlaces, pero no quise. Quizá también sea pueril pero es así como es. Chica, al final lo ideal sale caro.

No sé, María, me apena.  

Por ciero, ya puestas a hablar de mí voy a hacerlo yo también: sí tengo a mi lado un hombre cisgénero de diez y me siento afotunada; sí aposté por que superara su estructura mental patriarcal y sí me lo puso fácil; sí di pecho a mis hijxs hasta que se hartaron y lo gocé como tantas otras; sí coleché; sí aposté por un parto consciente; sí estuve en excedencia un año para criarlos; sí les grito por las escaleras para que se pongan el abrigo; sí juego al escondite con ellos en el parque y sí les limpio el culo y los mocos; sí apuesto por dignificar los cuidados, sí quiero encontrar formas en las que nos encontremos; sí creo que debemos hablarnos con cariño y sin maldad; y sí estoy hasta el coño de la reactividad.

Buenas noches María, y un beso”.

 

Oye, que puede ser que yo no entienda bien las cosas. Que puede que me lo tome todo muy a pecho, que puede que no pille bien el humor. Puede, seguro, vamos. Pero que lo que no se dice se borra, ya se sabe. Y que no os perdáis el blog de Mother Killer si queréis seguir dándole vueltas a esto de los feminismos y las maternidades. Que parezco enfadada pero que no, que mi camino es pretendidamente zen.

 

Brechas

Hace unos días, a través de una compañera de feminismos, Nieves Salobral, hablé con Nerea Sancho, de Katakrak (Pamplona), para preparar un taller sobre maternidad y feminismo en el marco del curso “Maternidades, Economía y Comunidad“.

Por esas malas coincidencias de la vida, finalmente no voy a poder ir a impartirlo pero las posibilidades del debate se volvieron a abrir en mí. ¿Quieres saber cómo?

Sigue leyendo.

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Nichu. Foto de Alejandro Almeida.

A mi modo de ver, el entendimiento de la maternidad desde los feminismos está hoy protagonizada por una brecha bastante profunda pero, creo, también angosta. Las formas de plantear esta brecha son muy diversas y, con más o menos acierto, plantean un enfrentamiento real. Hablar de estas dos amplias posturas feministas no es fácil: estereotipos y generalizaciones nos abrasan.

Aquí recojo una primera aproximación a cómo yo lo veo.

 

 A un lado de la brecha

Existen muchas feministas que apelan a la naturalidad (en tanto biología) de la función reproductora femenina para sostener que la díada madre-criatura tiene una esencia única y no reemplazable que determina el desarrollo evolutivo de los bebés, su bienestar presente y futuro y también el de la madre. El mantenimiento de este vínculo es clave para un óptimo desarrollo de las personas (en términos de salud física, psicológica y emocional) y, por extensión, para un mejor funcionamiento social.

De este modo, las prioridades políticas e institucionales en torno a la maternidad y la crianza deberían centrarse principalmente en su defensa y protección. El eje ideal de esta protección estaría marcado por el respeto a los tiempos naturales de crianza pautados por la lactancia materna y la priorización de los derechos de las madres en el cuidado filial.

A este lado de la brecha, los derechos de las niñas y los niños tienen el mismo peso argumentativo y político que los derechos de las madres. Es decir, desde estos feminismos los debates en torno a la maternidad no pueden aprehenderse sin tener en cuenta la otra parte de esa fusión dual que, en definitiva, genera la maternidad: las hijas, las niñas, quienes nacen.

Al otro lado de la brecha

Desde este otro lado, la imbatibilidad del vínculo madre-hija se desvanece en una idea más extensa del apego. Quienes miran la maternidad desde aquí entienden y, a veces, practican, una crianza no centrada en el apego materno-filial sino en el establecimiento de vínculos primarios que trascienden a la madre (lo que no necesariamente excluye la lactancia a demanda, el colecho o el cuidado exclusivo una vez finalizado el permiso de maternidad) y dan cabidas a formas familiares no enraizadas en la biología.

Fotos de @repajarito

La clave de esta postura es la de comprender que la biología no tiene por qué ser el eje vertebrador del arquetipo de la Madre ya que éste puede ser performateado por cualquier figura que encarne un vínculo primordial en el desarrollo del bebé. Por consiguiente, el conjunto social -y no sólo la madre- puede asumir la responsabilidad de los cuidados infantiles sin que ello suponga un agravio trascendental para las niñas lo que, de hecho, deriva en las llamadas políticas de conciliación o, en un estadio más avanzado, corresponsabilidad social.

En esta postura, los derechos de los niños subyacen pero desaparecen por ser subsumidos por un entendimiento mercantil de los tiempos de vida de las personas, particularmente de las mujeres quienes, habiendo ampliado sus cuotas de movimiento y decisión, se sitúan como principal sujeto del reconocimiento de derechos: derecho a la baja, a las ayudas, a la reducción de jornada, al horario ampliado de los colegios, a los campamentos urbanos, al tiempo propio y al desarrollo profesional (derechos estos últimos que son germen de las actuales propuestas a los permisos de maternidad/paternidad iguales e intransferibles)…

 

Cerrando, por ahora

En torno a las dos posturas someramente representadas, y pasando aquí por alto sus inmumerables matices, posibilidades, desafíos y perjuicios, se abren decenas de interrogantes feministas que nos obligan a seguir pensando y a dar respuestas y reflexiones compartidas, una vez que ya nos hemos vilipendiado lo suficiente las unas a las otras.

Desde mi perspectiva existen tres líneas de reflexión y debate que a mí me parecen principales y que, con urgencia, debemos trillar acompasadamente:

  1. ¿Cuáles son los puntos de unión e intereses comunes entre los diversos posicionamientos feministas en torno a la maternidad?
  2. ¿Cómo recolocar el rol reproductivo en un contexto social y político capitalista y profundamente individualista de tal modo que pueda ser germen de estilos de vida alternativos?
  3. ¿Qué estrategias posibles tenemos para defender y proteger las maternidades y su diversidad (adopción, homosexualidad, familias no nucleares, diversidad funcional) desde las instituciones y las comunidades sociales?

 

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Nichu y Fede. Foto de Alejandro Almeida.

De todas las vueltas que le he dado al ejercicio de nombrar la distancia entre estas dos principales líneas de feministas en torno a la maternidad, esta forma me ha parecido la más fiel a lo que yo creo que concentra la esencia de cada postura. No obstante, la prudencia me obliga a subrayar que entre quienes se encuentran tanto en uno como en otro de los lados existen, doy fe, numerosos matices de postura e incluso algunas divergencias.

Hoy aquí no cabe todo.

Seguiremos con esto en #MaternidadesAlHabla. No te lo pierdas🙂

A mi lado

[Con @berzalmente]

#veomujeres a mi lado
Que rien, que lloran

Que siguen adelante sin cuestionarse pero que saben, con esa sabiduria ancestral, que son ellas las que tienen que seguir y tirar. A pesar de los reproches y todas las responsabilidades que ellas se crean y todas las que les crean los demás, ellas siguen cargando todo.

#veomujeres a mi lado fuertes con una debilidad imperceptible porque no se lo permiten ni ellas ni la sociedad. Pero aún así, sus hijas salimos en pie, caminando. Honrando su lugar, con la espalda recta, la mirada fija y el paso firme.

Te quiero mama.

Patricia Berzal

[… y conmigo]

Muchas mujeres dicen y hablan y honran la fortaleza de otras mujeres. Será la fortaleza una cualidad femenina, una virtud no sabida y no aireada. Será la maternidad un lugar de fortaleza.

Las mujeres buscamos la fuerza de otras mujeres. Admiramos el tesón y la responsabilidad de asumir que tiramos, que seguimos tirando, que en el tirar hay cansancio y sudor pero también, admitámoslo, el goce de saber que sin nosotras la vida no va

Porque no va. Porque la feminidad es Lo Otro pero la otredad que está alimentando al Uno. Cuanto antes lo clarifiquemos antes asumiremos nuestro poder

…. Patricia, gracias. Tantas gracias por creer en el proyecto, por mirar a tu madre con tus sabios ojos, por mirarla como si miraras a todas nuestras otras madres.

Docencia, metodología y feminismo

Esta semana he impartido mis sesiones anuales en el XII Máster de Género y Desarrollo del Instituto de Estudios Internacionales (ICEI) de la Universidad Complutense de Madrid. Gracias, Marta, por contar conmigo una vez más🙂

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Todos los años el Máster cuenta con un alumnado entregado y atento. Este año, las alumnas han sido particularmente aplicadas y analíticas.

Hemos trabajado sobre la metodología del Enfoque del Marco Lógico (una de las principalmente utilizadas en el ámbito de la Cooperación al Desarrollo) e Indicadores de Género con un enfoque y una actitud esencialmente feminista.

¿Esto qué significa?

A mi modo de ver, aplicar metodología feminista en la docencia o procesos de aprendizaje de cualquier tipo es incorporar dos ejes fundamentales que se nutren mutuamente: el de la participación y el de la expericia o  comunicación situada que, en los términos de Donna Haraway, tendría que ver con los conocimientos situados.

Introducir esta doble perspectiva en la facilitación de aprendizajes requiere, en primer lugar, la búsqueda del equilibrio entre la posición de poder que encarna la docente y la apuesta por la horizontalidad entre todas las personas que participan en el grupo y, por consiguiente, la humildad de la docente y el cuestionamiento de su propia autoridad.

En segundo lugar, y en mi particular visión de la aplicación de metodología feminista en la docencia, se requiere un intento constante por favorecer la participación activa de todas las personas presentes, de tal modo que tengan facilidades para compartir su particular visión de los hechos y las teorías tratadas y se sientan a sí mismas como generadoras de conocimiento y como sujetos activos en el proceso de aprendizaje.

Si la docencia es vista como un instrumento que facilita el aprendizaje del alumnado, la aplicación de metodología feminista es una herramienta para favorecer el empoderamiento de quienes participan del proceso.

Seguiré escribiendo sobre ello.

Gracias, chicas, por vuestra entrega y vuestra actitud.

(Teresa, Elena, Paloma, Eva, Ana, Serena, Idaira, Ana, Adriana y Rebeca)

Podéis encontrar los contenidos de la sesión aquí.

 

Ambidiestras

[Con Teru…]

#veomujeres que quieren hacer las cosas solas. No les importa que queden mal o bien, solo quieren hacerlo ellas solas… Es su carácter, un carácter que les hará mas fuertes de lo que ya son y decididas a llevarse lo que sea por delante para conseguir lo que quieran.

Mujeres que manejan mejor la mano derecha que la izquierda, justo lo contrario que tengo que hacer yo para tener una relación ambidiestra, sana y bonita con ellas…

[… y conmigo]

No importa que te salgas. No es fácil. No lo es con tu mano guía, imagínate entonces con la otra…

Hacer las cosas por una misma es una manera de situarnos en el mundo, de demostrarnos que somos capaces, que tenemos voluntad propia. Es una manera de darnos poder y de demostrar poder. El feminismo es, a fin de cuentas, un lugar con distintos símbolos: uno de ellos es el del poder que da un autoconcepto seguro.

Pero no siempre tenemos que hacer las cosas nosotras solas. A veces el reto es justamente el contrario. La vida nos va enseñando a discernir. 

#veomujeres niñas que buscan sus propias maneras. #veomujeres ambidiestras que dejan a sus hijas que aprendan.