No está todo perdido. A las mujeres nos quedan los Anexos.

El lunes de la semana pasada amanecíamos con la noticia de que el número de personas desempleadas en España había superado los cinco millones

Dramática noticia. Sin duda.

Todos los medios de comunicación orales y escritos se hacían eco de los datos publicados por los Servicios Públicos de Empleo Estatal (SEPE).

Y todos los medios, sin excepción, repetían la información estadística del mismo modo y forma que la citada fuente: “el paro registrado ha subido en 59.444 personas en el mes de febrero”, lo que supone “un aumento del 1,19%” situando el paro total registrado en los 5.040.222 personas.

Indicadores neutrales donde los haya.

Cola del paro

 
¿Por qué se habla de la realidad del desempleo como un hecho social absoluto desprovisto de características particulares y cuerpos que lo protagonizan?
 

Por aquello de brindar oportunidades y conocer bien el tipo de información facilitada, esta bloggera siguió buscando en la fuente citada y entre los medios escritos para comprobar si, por casualidad, a alguien se le ha ocurrido cumplir el art. 20 de la ley Orgánica de Igualdad 3/2007

Y resultó que sí que, como era de rigor, el dato de desempleo había sido desagregado por sexo en la fuente primaria y asimismo en algunas de las secundarias. Así que teníamos que el paro masculino se situaba en febrero de 2013 en los 2.503.626 hombres y el femenino en las 2.536.596 mujeres, lo que en el índice de distribución supondría una relación porcentual del 49,7% masculino y del 50,3% femenino.

Pero no contenta del todo con esta escueta información de género, me sumergí en el informe del SEPE para buscar más datos que aportaran luz sobre la realidad actual de género en el mercado laboral español, tan debilitado el pobre, y cerciorarme de que el mencionado artículo de la legislación española era efectivamente cumplido de una forma exhaustiva. Como debe de ser.

 
¿Por qué parece que a los medios de comunicación, y a la mayor parte de los y las personalidades políticas, les cuesta hablar de los datos desglosando su información por sexo u otras variables sin duda pertinentes?

Y así es como descubrí un largo informe de 78 páginas dividido en tres capítulos principales: el primero dedicado al paro (que es el que había tenido eco en los medios de comunicación), el segundo dedicado a los contratos -ambos con sus respectivos anexos de datos- y un último capítulo enfocado en las prestaciones a través de innumerables datos.

A lo largo de su texto y de sus datos, las mujeres y los hombres aparecían como por capricho, a pinceladas, sin parecer responder a un criterio homogéneo y riguroso que pretendiera mostrar diferentes hechos sociales (el paro, los contratos realizados, las prestaciones recibidas) desde el punto de vista de las personas que los protagonizan (mujeres y hombres con diferentes edades, de diferente procedencia, en distintas circunstancias). La neutralidad, cuando no un enfoque abiertamente androcéntrico, brillaba en cada página del informe.

 
¿Por qué el sexo no aparece como una condición indispensable en el tratamiento de cualquier tipo de información estadística?
 
¿Por qué no se cruzan invariablemente con el sexo otros factores pertinentes que nos ayuden a desgranar la realidad para poder conocerla y abordarla de una forma específica y eficaz?

Pero aún hay más en esta falta de rigor.

Incomprensiblemente, el tratamiento dado a la variable sexo en los datos incluidos en cada uno de estos tres capítulos mencionados corre una suerte diferente, evolucionando desde un tratamiento medio en el capítulo primero –paro-, pasando por una aparición mediocre en el capítulo segundo –contratos- hasta finalizar en su nulo tratamiento en el último capítulo. Así es, en la parte que el informe dedica a los datos de prestaciones no se incluye ni un solo dato desagregado por sexo, ni un solo indicador de género. En este ámbito el cumplimiento con el artículo 20 de la ley de igualdad ha sido alegremente omitido por las instituciones.

Y ante este encontronazo, ya sólo me quedaría plantearme una pregunta:

¿Para qué existen las leyes si no es para saltárselas?

Date.

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1 comentario

  1. Indicadores de desempleo: entre lo absoluto y lo relativo | Indica con Género

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