La embarazada soy yo, perdona

No sé si alguna vez habréis escuchado decir aquello de “estamos embarazados”. Yo sí. Se lo he escuchado a mujeres y a hombres, heteros tod@s para decir con más precisión.

Estas mujeres, al quedarse embarazadas y durante el proceso de gestación, incorporan un raro giro en el lenguaje para incluir en su embarazo a su pareja varón heterosexual. Así, en vez de anunciar con alegría estoy embarazada” dicen, con la misma alegría eso sí: estamos embarazados”.

Estos hombres, para dotarse ellos de protagonismo en el maravilloso acontecimiento parejil, porque están muy contentos y porque ellos lo valen y por supuesto porque vivirán muy de cerca el proceso biológico de sus queridas, van y dicen: “estamos embarazados”.

Ay, ay, ay.

embarazados

A mi este raro giro inclusivo me produce un escozor que ni te lo cuento.

Y muchas de mis amadas mujeres son algunas de las que lo dicen. Y también lo dicen muchos de mis amados varones.

¿A santo de qué razón fundamental dejan ellas de decir “estoy embarazada” para decir “estamos embarazados”? Por favor me lo expliquen.

Me perturba esta forma de anunciar la conmovedora noticia por dos razones fundamentales.

  • Una: en las amplias fauces del androcentrismo patriarcal (ggrrrrr) el embarazo y proceso de gestación deseados son quizá dos de las pocas cosas que continúan perteneciéndonos a nosotras las mujeres sexuadas.

Puede que se tomen esta razón como un exceso de gallardía u orgullo pero, coño (ups), el embarazo se produce en nuestro cuerpo y la gestación la experimentamos nosotras. Estás embarazada. Tú estás embarazada. No lo está tu amante y amantísima pareja varón.

[Se me permita un inciso: me estoy ciñendo al mundo de la pareja heterosexual y no estoy haciendo un llamamiento naturalista de ningún tipo hacia la maternidad exclusiva de las mujeres. Los hombres transexuales también se pueden quedar embarazados y fenomenal me parece].

  • Dos: cuando hablamos del lenguaje sexista y de aquello de revertir los códigos lingüísticos tradicionales para emplear unas formas de hablar más inclusivas que hagan visible lo tradicionalmente ensombrecido por el propio lenguaje –es decir, a las mujeres y sus mundos- no estamos apostando por la expropiación o traslado de los hechos vitales femeninos hacia las experiencias masculinas.

El lenguaje no sexista tiene como fin ampliar los márgenes de la visibilidad de las mujeres no producir precisamente su ocultación mediante el uso de ese comodín universal llamado masculino genérico.

Ana Fernández de Vega

Bombo

Mujeres, amigas mías, hermanas, queridas: cuando divulguéis vuestra feliz noticia, por favor, haceros visibles en ella, entronaos como las reinas o presidentas únicas de la república de vuestro deseado proceso, como las protagonistas verdaderas.

Ya nacerán las criaturas y habrá tiempo de sobra para compartir noches en vela, biberones, cambios de pañal, tardes en el parque, renuncias, besos y reducciones de jornada. De momento, el embarazo es todo y sólo vuestro, y que ellos os hagan masajes en los pies. O donde sea.

Enlaces relacionados

Porque las palabras no se las lleva el viento, Por un uso no sexista de la lengua. Teresa Meana Suárez y Mabel Álvarez.

¿Dónde está mi tribu?, Carolina del Olmo.

Anuncios
Deja un comentario

67 comentarios

  1. jorgeduenaslerin

     /  8 octubre, 2013

    Enhorabuena por tu embarazo, si Yo fuese Él o Ella que Tu dejas fuera no estaría cómodo pero como sois Vosotros… perdón como eres tu… tu sabrás. Yo opino que es más grande un Nosotros estamos embarazados, inclusivo, en vez de un estoy embarazada, exclusivo. Decir estamos embarazados no te excluye de tu embarazo sino que que incluye a otra persona. Después de mi opinión, espero que ocurra lo verdaderamente importante, que Vuestros hijos salgan sanos

    Responder
    • Gracias Jorge, por la felicitación y por el comentario. Lo cierto es que mi segunda hija ya está aquí y sana, afortunadamente. Al papá no le importa que haya dicho “estoy embarazada” porque para incluirle a él ya existen otras muchas vías como “vamos a tener una hija”, por ejemplo, entre otras.
      La pregunta es: ¿por qué aceptamos solamente como algo inclusivo al masculino genérico y, con él, damos nombre a hechos incluso inviables?..
      Bueno, y claro: ¿por qué demonios decir que estoy embaraza es exclusivo? Eso ya sería el no va más!
      Jajaja, bueno Jorge, gracias por compartir. Que programes bien, un abrazo

      Responder
  2. Lara

     /  8 octubre, 2013

    Pues yo como mujer no lo entiendo… No nos quejamos siempre de lo mismo? “Ellos no son padres hasta que su hijo nace, nosotras somos madres desde que nos embarazamos.” Esto quizá sea una manera de hacerles partícipes. Todo el mundo sabe que quien en realidad está embarazada es ella, y que quien tendrá ardores, nauseas, antojos, cambios de humor y demás será ella. No somos idiotas. Pero me parece bonito hacer al hombre partícipe de algo que, seamos justos, ellos no sufren pero aguantan a nuestro lado. Los cambios hormonales, el sentirse mal, etc. Queremos que se involucren, que se sientan parte del milagro (al fin y al cabo son los padres de la criatura), pero criticamos que haya mujeres que de una forma, para mí bonita, quieran incluirles en algo maravilloso que ha sucedido también gracias a ellos. Dejemos que cada una viva su embarazo como le plazca. Y si a ellos les hace ilusión sentirse así, más positivo me parece. Es que estamos evolucionando. O volvemos a antaño, cuando las mujeres vivían su embarazo en soledad e indiferencia? Para mí decir: “Vamos a ser padres” tiene el mismo significado que: “estamos embarazados”. Insisto que es mi punto de vista, pero si alguna amiga mía me lo dijese así me alegraría, porque entendería que él ya se está involucrando al máximo lo que puede. Si no tienen útero no va a ser culpa suya, no?

    Responder
    • Jejeje, no claro, no es culpa suya! ;-p
      Bueno Lara, antes de nada, gracias por tomarte tu tiempo y participar del debate. Éste realmente, y no otro, es el fin del post.

      Respeto tu punto de vista, y lo entiendo. Sé que lo que defiendes es el acercamiento de unas y otros en el embarazo, la participación de quienes [ellos] no están desde el principio “tan de lleno” metidos en el ajo por una cuestión púramente biológica. Que ellos quieran incluirse es, no sólo algo maravilloso, como dices, sino necesario. Casi obligatorio me atrevería a decir.
      El caso es que, a mi modo de ver, hablar de este modo no es en sí mismo el hecho que marca la diferencia. La verdadera participación de los papás en el cuidado y crianza de l@s hij@s no es un mero giro lingüístico como tú bien sabes. Es desde aquí, entonces, desde donde yo lanzo este post con sorna. Creo que es importante que las mujeres recuperemos nuestros procesos vitales. Creo que es imprescindible que seamos reinas [o presidentas ;-p] nosotras solas y ya está. Y que no pase nada. Que nadie se sienta excluído-desplazado-olvidado. Porque no van por ahí los tiros. Mi apuesta, sin duda, es en última instancia la misma que la tuya seguramente: te invito a que leas otro post de este blog titulado “Mi papá también me cuida”.
      Un saludo Lara, y que los milagros nos pillen de la mano… a unos y otras.

      Responder
  3. Mia

     /  8 octubre, 2013

    Totalmente de acuerdo con Lara.

    Responder
    • Hola Mia, gracias por opinar. La verdad es que mi intención no era tanto la de ver de qué lado nos ponemos cada quien si no tratar de darle al tarro con esta anécdota lingüística. En la riqueza de opiniones, tod@s crecemos… y el primero este blog. Hasta pronto, un saludo

      Responder
  4. Hola,
    Opino que tienes toda la razón con lo que planteas. El patriarcado se apropia de la feminidad en toda su globalidad. Quieren también embarazarse… pues no, ¡no pueden! y creo que eso no lo llevan bien… les gustaría dar vida a un ser en su vientre, pero no, no están hechos para eso, y cómo quieren quedarse con todo lo que creen que les pertenece, empiezan con el lenguaje inluyéndose en un proceso sagrado que no les pertenece.
    Es la mujer la que lleva el embarazo. No hay nada malo en darle todo el protagonismo, no pasa nada si en esto los hombres se quedan al lado sin la etiqueta de “estoy embarazado” porque no darán a luz a un bebé por el pene, ni tendrán que lidiar con las hormonas, ni tendrán leche en el pecho… Y no pasa nada, ellos ya tienen otras cosas…

    A veces caemos tanto en la trampa de la igualdad que acabamos con las diferencias que nos hacen especiales a unas y a otros… Y en este caso, ¡reclamemos nuestra diferencia1, las mujeres nos quedamos embarazadas, los hombres no.
    Saludos,

    Responder
    • Buenas muliersapiens…¡cuánto me ha gustado lo que dices sobre “la trampa de la igualdad”! Estoy totalmente de acuerdo y, fíjate, incluso apostaría por que quienes no comparten la idea transmitida en este post también estarían de acuerdo con ese punto de vista… lo que en definitiva nos lleva a poner de manifiesto una vez más que esto de los feminismos, la igualdad, la diferencia y el reconstruir la realidad no es cosa de dos bandos opuestos.

      Mi idea con el post no era tanto la de enfatizar que los hombres no se pueden quedar embarazados (salvando trans) y que por ello no deben decirlo sino la de poner un poco de luz sobre los usos que hacemos con el lenguaje y el lugar en el que queda lo femenino y sus mundos en esos usos. Todo ello acompañado con un poco de bellaquería.

      Nos seguimos leyendo!

      Responder
  5. Daniel

     /  9 octubre, 2013

    Hola Ana, enhorabuena por tu blog y tu maternidad, espero q tu segunda hija este sana y guapa 🙂
    Sinceramente tengo que decir que me parece un poco exagerada esta ultima entrada. Puede ser que en algunos casos el hombre diga la frase “estamos embarazados” (que personalmente a mi no me gusta) por que quiera ganar protagonismo o sienta celos de no poder gestar a su hijo u otras carencias de inteligencia emocional, pero esos hombres seran los que menos… El padre al que yo lo he escuchado decir eso, lo ha dicho por que esta acostumbrado a decirlo delante de su mujer y tb esta acostumbrado a oirlo de su mujer, porque el pronunciar esa frase les dibuja una sonrisa en la cara porque les recuerda el maravilloso viaje en el que se estan embarcando con la persona mas importante de su vida, porque las cosas bonitas saben mejor cuando son en compañia, y dicen que ser padre/madre es lo mas bonito que te pasa en la vida y si es con la persona adecuada mas aun, y eso hay que compartirlo y disfrutarlo. Decirlo asi les gusta mas. Cuando mi madre decia en familia: “Mi hijo y yo os hemos hecho la cena” y yo solo la habia ayudado un poco con los postres, ella me queria hacer parte de algo que yo no podia hacer, porque hacer la actividad juntos iba mucho mas alla de la capacidad de cada uno. Las acciones, los pensamientos y los sentimientos dicen mucho mas que lo que dice nuestro lenguaje.
    Una vez mas enhorabuena por el blog, espero que sigamos debatiendo y aprendiendo
    Un saludo

    Responder
    • Daniel, muchas gracias por compartir tu punto de vista de una forma tan amable y tan bien dicha. Escribes cosas bellas (“las cosas bonitas saben mejor cuando son en compañía”) y nos brindas un ejemplo generoso realizado por tu madre 🙂

      Con mi post yo no he querido insultar a los hombres que hacen uso de esa expresión, tampoco a las mujeres (¡claro!). Ya digo que se la he escuchado a hombres y mujeres a quienes quiero con locura. Mi intención tampoco ha sido la de criticar una forma específica de mencionar un hecho vital… quizá no lo he coneguido del todo pero he tratado simplemente de resaltar, con humor y sin acritud, cómo una de las pocas cosas que poseemos las mujeres -y está bien que así sea porque no da más de sí,”no pasa nada” como dice muliersapienses también adoptada por el uso masculino del lenguaje y manifestada por much@s de nosotr@s.

      Para mí el feminismo hoy, sobre todo, tiene la labor de reapropiación, tanto de lo tradicionalmente femenino como de su valor… en esta línea quería yo dirigir mi opinión…. Qué compleja y que pícara la vida que a veces parece que tod@s tenemos razón.

      Quizá sea así un poco.
      Un abrazo Daniel, hasta la siguiente!

      Responder
  6. Yo estoy totalmente de acuerdo contigo. Pienso que la inclusión del varón debe quedarse en expresiones como “vamos a tener una criatura” o “vamos a cuidar a nuestro hijo o nuestra hija”, pero no en el “estamos embarazados”.

    La gestación la lleva la mujer; eso es algo que tiene que quedar claro. Y más aún, en mi opinión, debe quedar claro que es ella quien realiza el trabajo principal.

    El padres es padre desde el inicio de la gestación, a mi parecer. Es responsable del nacimiento del niño o la niña. Pero lo que hace durante la gestación es, literalmente, tocarse los huevos. Su única implicación puede ser indirecta, colaborando con la madre y poniendo las condiciones adecuadas en el ambiente que rodeará al o la bebé.

    Es decir, el mérito es de ella; y a nosotros solo nos queda hacer el resto del trabajo con implicación y bien hecho.

    Un saludo. 🙂

    Responder
    • Jeje, gracias Enrique por tu comentario. Es interesante comprobar cómo en asuntos como éste no es el género el que nos hace posicionarnos en una otra fila de opinión.

      Me gusta que resaltes el papel prepondernte de las mujeres gestantes en este proceso pues yo también creo sin duda que así es… ¡y con ello no debe haber ningún problema ni se está tratando de menos a nadie! Tengo la sensación de que en este punto la mayoría estaríamos de acuerdo.
      Interesante también el papel que le adjudicas a las parejas varones… el de sostén, apoyo y facilitación de condiciones. Mira, en este tipo de cosas creo que nuestra sociedad ha avanazado mucho -por lo menos en términos globales, no estoy segura si en todos los grupos socioculturales- y es sin duda algo que debemos atesorar.
      Ahora bien, este hecho, si lo cuantificáramos (por ejemplo, % de veces que los varones acompañan a sus parejas a las consultas obstétricas o, por poner otro ejemplo, actividades domésticas que comienza a realizar el varón a causa del embarazo de la pareja mujer, según tipología y estado de salud de la mujer) nos hablaría tan sólo de una “parecela de igualdad” no de un estado global de equidad en la vida de pareja heterosexual y, mucho menos, a nivel social.

      Por tanto, ¿es la inclusión de lo masculino en la expresión lingüística de este hecho vital un indicador de igualdad por sí mismo? A mi modo de ver, no.
      ¿Hablar de este hecho vital en femenino es excluir de la experiencia al varón? Tampoco, como argumentas.
      ¿Existen otras formas de nombrar este acontecimiento? Sin duda, tú bien las señalas.
      ¿Por qué no nos conformamos con ellas? Es más, ¿por qué al no conformarnos y emplear el “estamos embarazados” sentimos que alguien nos agrede cuando critica la expresión mencionada?
      ¿¿?? … misterios del sentir humano, quizá…

      Cuánto jugo ha dado tu comentario :-),
      ¡Hasta pronto Enrique!

      Responder
  7. Laia

     /  9 octubre, 2013

    Me ha encantado, también he leído todos los comentarios y tus respuestas, ¡chapó! Yo soy joven y no he tenido hijos, pero sí estoy de acuerdo con que la embarazada es la mujer y que no se le debe sacar el merito de tal cosa, creo que el echo del proyecto en conjunto ya es felicidad y es lo que cuenta, no creo que nadie se deba ofender o sentir excluido porque una mujer diga que esta (ella) embarazada, ya que al fin y al cabo, los dos van a cuidar, amar, proteger y enseñar a su hijo, que es trabajo de los dos, pero el proceso del embarazo es cosa de la mujer.

    Responder
    • Sí, Laia, como dices el “trabajo de embarazo es cosa de las mujeres” mientras que los varones, en las parejas heterosexuales, tienen también un papel muy importante :el de apoyar, acompañar, cuidar y sostener -como bien señalaba Enrique-.

      Está enriqueciendo mucho el mensaje del post (y este blog :-)) vuestra participación… al leer tu comentario me viene a la cabeza la necesidad de enfatizar de nuevo que mi crítica bellaca no iba tanto a señalar que al decir “estamos embarazados” se le esté quitando importancia a las mujeres -aunque sí visibilidad- sino que pretendía poner de manifiesto cómo los usos que hacemos del lenguaje son tan relevantes. En este caso concreto, siendo como es el embarazo un hecho exclusivo de las mujeres y estando como estamos en un sistema de dominio de la norma masculina [hablamos en términos “sistémicos” no se me alboroten que no se está acusando en esta expresión a nadie en particular] decir “estamos embarazados”, además de incluir como much@s argumentan a los hombres en un hecho tan hermoso cuando deseado, oculta e invisibiliza a las mujeres tras la sombra -nuevamente- del varón.
      Y riau que diría un amigo.

      Complejo todo esto pero ¡tan rico cuando lo mordemos y saboreamos!

      Un abrazo Laia!

      Responder
  8. Carlos

     /  9 octubre, 2013

    Querida Ana, en mi modesta opinió erras el tiro en este artículo. Lo que sencillamente es la expresión de un SENTIMIENTO le concedes una importancia “política” que creo que no tiene. Tengo poco tiempo ahora. Así que pondré un ejemplo que confío no erre el tiro también.

    Una pareja vive en una casa, pero la casa es sólo propiedad de ella. El debería decir siempre al referirse a la casa como “la casa en la que vivo” pero nunca como “mi casa”. En una conversación en la que estuvieran tanto ella como él, nunca deberían decir “nuestra casa” sino “la casa de mi pareja” (en caso de que hable él). En fin, un absurdo. Lo importante no es lo que se dice sino el significado de lo que se dice. Y si hablan de “su casa” no es porque sea propiedad de los dos sino porque SIENTEN que es “su casa”.
    Pues el emabrazo es igual. Sólo es de ella pero ella o él SIENTE que es de ambos.

    Que sepas que yo me orinaba por las noches cuando mi mujer se embarazó teniendome que levantar dos o tres veces cada noche.

    Si además eres rigurosa desde el punto de vista físico, incluso el hijo (no sólo el embarazo) es propiedad de la mujer. De manera que un padre salvo que le hiciera a su hijo pruebas de ADN nunca debería decir “mi hijo” pues puede estar equivocado.

    BESOS

    Responder
    • Querido Carlos,

      Gracias por comentar también en el blog y por brindarnos un ejemplo tan bueno que, verás, nos va a venir tan bien en este debate.

      Estoy totalmente de acuerdo contigo en que hablar de este modo (“estamos embarazados”) es la expresión de un sentimiento. Y, como estamos diciendo en estos comentarios, un sentimiento tan hermoso y vibrante, tan alegre y tan honesto -cuando el proceso es deseado, claro!-.
      Por ello, mi crítica -sin duda con carácter político- no se dirige hacia el sentimiento en sí mismo sino hacia los sentidos ocultos y las consecuencias directas que nuestras formas de hablar y expresarnos, de situarnos en este hecho vital como en cualquier otra situación o contexto, tienen.
      Yo creo -y así vivo mi vida- que cada cosa que hacemos tiene un impacto y, para mí, lo importante es ser conscientes de ese impacto para que, cuando sea negativo en términos micro o macro, tratemos de enmendarlo.

      El impacto negativo de la expresión “estamos embarazados” es el de la ocultación de la figura/símbolo/cuerpo/arquetipo femenino. Este impacto, en un sistema como el que vivimos en que lo femenino tienen tan poco valor -en comparación con lo masculino- es de gran importancia. A mi modo de ver, tiene más importancia este impacto que el que puede producir en términos de satisfacción a la pareja mencionar la expresión.
      En última instancia esta sería mi razón última para criticar la expresión en cuestión.
      Y al criticarla, Carlos, yo no trato de denostar a quien la emplea. Mi foco de atención es fino y comprensivo y sonríe la mayoría de las veces (aunque no lo parezca a veces, tú bien lo sabes que has parlamentado conmigo en ocasiones ;-p).
      Al criticarla solamente trato de poner en valor aquello en lo que creo: que vivimos y tenemos impregnado hasta la médula un sistema social desigual en el que las mujeres y los mundos femeninos en general (trabajos, realidades, sentires, modos y formas) vienen quedando fuera por inválidos o por insignificantes. ¿Ves, entonces, como efectivamente para mí esta expresión y su crítica son políticas?

      La diferencia entre el ejemplo tan bueno de la casa y el embarazo es que la casa en sí misma no está vinculada al sistema de sexo/género mientras que el cuerpo de las mujeres y el lenguaje sí lo están. Por tanto, el sentido de emplear un “nosotr@s” en uno u otro caso no es el mismo. El impacto no es el mismo.

      …. uuffff…. vas a tener que buscar tiempo para leerte esto! jajajaja

      Un beso muy gordo primo, y gracias.

      Responder
  9. Lara

     /  9 octubre, 2013

    Hola Ana,

    He de decir que, a pesar de que a mí me gusta esa expresión por parecerme bonita, estoy de acuerdo con muliersapiens en que cada uno tenemos nuestras diferencias. Está bien pelear por la igualdad de género, pero en ciertos aspectos que son de justicia. Respecto a lo demás, yo no creo que debamos ser iguales. Ni quiero ser igual a un hombre. Soy mujer con mis flaquezas y fortalezas, y no me cambiaría por ellos porque para mí ser mujer es lo más bonito del mundo (ellos también pensarán lo mismo de su propio género… 😉 ) .
    Pero lo que quería decir en mi post anterior es que no creo que esa expresión le quite protagonismo a la mujer. Todo el mundo sabe que ella es la reina, que es quien lo lleva dentro y a quien hay que cuidar. La prueba de ello es que en una casa donde hay una mujer embarazada, las preguntas y comentarios, la expectación, siempre son para ella. Por eso defiendo que les incluyamos desde el principio, por ser algo tan de los dos como la biología lo permite. Porque sus genes y su sangre también crecen ahí dentro. Y porque, a pesar de todo, nosotras siempre seguimos siendo las protagonistas de ese momento tan especial.

    Responder
    • Claro que sí, Lara. Yo también creo que la igualdad debemos reclamarla tan sólo en los derechos y las responsabilidades, no en la identidad.
      Por supuesto, yo también creo como tú que “todo el mundo sabe que ella es la reina, que es quien lo lleva dentro y a quien hay que cuidar” durante el embarazo -por lo menos en términos generales- pero mi intención no era tanto la de decir “oye, tú que dices estamos embarazados estás creyéndote como varón más d elo que eres o, como mujer, estás tergiversando la realidad”. Ni mucho menos.

      Me quedo con algo muy importante que dices: “que les incluyamos desde el principio”. Esto que dices es muy importante en este debate porque lo que hace es situarnos a cada un@ en el lugar preciso desde el cual hablamos. Tú, entonces, defiendes tu postura desde la inclusión del varón en el proceso de embarazo. Yo, en cambio, hablo desde la intención de visibilizar lo tradiconalmente oculto -las mujeres y sus mundos-.

      Todas las opiniones son válidas.
      Solamente, hagamos el trabajo de desarrollar nuestra conciencia sobre nuestras formas de hablar y nombrar el mundo.

      Gracias por seguir compartiendo Lara 🙂

      Responder
  10. Richard Lezcano

     /  10 octubre, 2013

    ¿Sabes qué? Lo que me encantó de este blog (al que entro por primera vez, por una cita de una amiga, en Facebook) es la calidad del diálogo y el nivel cultural de los participantes.
    Sentí que llegaba a un refugio; agobiado ya de leer agresiones mutuas y faltas de ortografía.
    Gracias, pues, a todos.

    Con respecto al asunto propuesto por Ana, quisiera aportarles otro punto de vista.
    Hace ya algunos años me encontré con una novela escrita por una historiadora belga: “El muchacho persa” de Marie Renault. Contaba, en clave de novela, la conquista del Imperio Persa desde la victoria de Alejandro en Gaugamela hasta la muerte de Alejandro. Pero el relato, en primera persona, era sostenido por un “muchacho persa” hecho prisionero y esclavo de la corte de Alejandro.
    Las analogías entre esa conquista y otras eran ineludibles: el conquistado va al encuentro (o choque) cultural con toda su cultura; el conquistador, en cambio, va al encuentro sólo con su avanzada militar y religiosa que, por lo general, no es lo mejor de su cultura.
    Invariablemente, esa conjunción de brutalidad militar y preconceptos religiosos acaba por destrozar el arte desarrollado por la cultura conquistada. Al impulso de religiones que interpretaron como sacrílegas las expresiones artísticas que no entendían, fueron destruidas valiosísimas piezas de arte incaico, griego, egipcio, babilónico …

    La conquista de los derechos de las mujeres no va por un camino diferente.
    Al impulso de mujeres políticas y profesionales, que conquistan su derecho a participar en ámbitos que a muchas generaciones les estuvieron vedados, convencidas por la religión neurolingüística de que el idioma es enemigo de los derechos de la mujer; vemos como un puñado de “ignorantas” devenidas en “presidentas” o “gerentas” la emprenden contra la lengua de Cervantes desde la ignorancia y el prejuicio. Así nos encontramos, de pronto, con expresiones tales como “estamos embarazados”.

    El idioma castellano no tendrá mejor suerte que la Acrópolis y “las conquistadoras” no parecen estar haciéndolo mejor que “los conquistadores” que las precedieron.

    Responder
    • Hola Richard, ¡por un fin un ratito para continuar con el debate! 🙂

      Antes de nada, gracias por decir unas palabras tan agradables de este sitio y del diálogo telemático que entre todos y todas estamos manteniendo en torno al post. Algún comentario con faltas de ortografía y tono agresivo ha caído yadesde que escribiste… pero no le daremos bola… ¡seguiremos tratando de construir un espacio de intercambio respetuoso!

      Ahora ya, en referencia al ejemplo que brindas… guau.
      He de reconocer que me tiene un poco pillada tu planteamiento: la perspectiva analítica que presentas no me resulta fácil de desentrañar. Me parece muy interesante la analogía mostrada entre la novela mencionada y la conquista de los derechos de las mujeres. Lo más curioso de todo, y realmente lo que me dificulta la lucidez intelectual, es que tu propia crítica me refleja y me contradice a la vez.

      Tú como yo estamos de acuerdo en negar la validez de la expresión “estamos embarazados” pero sin embargo, a la misma vez, yo soy fiel partidaria del uso de un lenguaje inclusivo mientras que, me parece entender de tu comentario, tú defenderías el uso continuado del lenguaje dando por válido, con ello, el masculino genérico que yo misma critico.

      Estimulante nuevamente el comprobar cómo se pueden defender los mismos planteamientos por razones totalmente divergentes. Yo criticaría el “estamos embarazados” por hacer invisibles a las mujeres en la expresión, es decir, que criticaría el uso del masculino genérico aquí por resultarme ya el colmo de los colmos linguísticos desde el punto de vista del género. Tú lo criticarías, si no me equivoco, por ser inadecuado y sacudir el lenguaje (nuestra amada lengua) haciéndole un daño innecesario.

      Jeje.
      Los dos en desacuerdo. Cada un@ por una razón. Razones que, en sí mismas, están en clara oposición.
      Lo bueno es que los dos opinamos y nos leemos. Y nos contestamos sin atacarnos.
      Esto es lo mejor de todo.

      Gracias, Richard.
      Un abrazo.

      Responder
  11. Enhorabuena querida!! Qué positivo tanto movimiento generado con este post.
    A mí me ha encantado por lo ácido y por las risas que me he echado…
    Por añadir algo nuevo a todos los magníficos comentarios: si lo que pretenden algunos hombres, y algunas mujeres, es que quede incluida la pareja masculina en el proceso del embarazo a nivel lingüístico (creo que en ningún momento se ha puesto en tela de juicio que no se quiera la implicación masculina a otro nivel) por qué no decir entonces “Estamos embarazadas”. Esto sería más coherente a mi entender pues no convertiría un proceso vital puramente femenino en algo masculino, de nuevo, e incluiría al hombre haciendo a la pareja en su conjunto protagonista de algo tan importante para ambos en el mejor de los casos, claro. ¿A qué hombre no le importaría decir “estamos enbarazadas”? ¿Por qué las mujeres tenemos que admitir como correcto el “estamos embarazados”? ¿El lenguaje no debería también evolucionar como nosotr@s, seres sensibles y conscientes?
    Y ahora, lo más difícil, a ver si consigo publicar el comentario que ya es el tercer intento,….

    Responder
    • ¡Conseguiste publicar el comentario! ¡¡jajajaja!!

      Sí, Ángela, a mi modo de ver, das en el clavo al plantearnos precisamente la subversión del lenguaje a ese nivel: usar el femenino como genérico en vez del masculino… sobre todo en un hecho vital que sin duda nos pertenece.
      Creo, como tú, que el lenguaje debería evolucionar con las sociedades y, de hecho, evoluciona sin duda… ¿Acaso no recoge el diccionario de la RAE la palabra “friki”? (por poner un rápido ejemplo).

      En esta línea, la pregunta que deberíamos hacernos es, pues ¿por qué crea tantas resistencias todo lo que suponga trastocar, si quiera en el lenguaje, la entronación de lo masculino como la norma? Es más, ¿por qué incluso cuando lanzamos críticas o planteamientos que revuelven el androcentrismo, aunque sea mínimamente, se crea tanta expectación, tanto revuelo, tanto enfado?

      Mientras pensamos sobre ello, que importante que sepamos debatir e intercambiar como estamos demostrando en los comentarios de este post… y mientras tanto, también, que sigamos trabajando en la línea de hacer visible y fuerte lo que ha tenido durante tanto tiempo tanta oscuridad.

      Un abrazo amorosísimo, hermana.

      Responder
  12. Eva de la Zambra

     /  11 octubre, 2013

    Me encanta! Q alegria que te hayas tomado la molestia de exponer este parecer (que muchas y muchos compartimos) por escrito. Bravo!

    Responder
  13. Maria Rendo Lopez

     /  11 octubre, 2013

    Un apunte nada más, las mujeres gestamos parimos y Amamantamos a nuestros hijos por esa naturaleza mamífera que tenemos…. Imagino que es algo obvio.. Y necesitamos al padre para cuidar y proteger esa diada.. Que no es poco.. ( a veces el puerperio es una batalla de personas empeñadas en anular el instinto de la madre)..
    Es decir que de tu comentario me sobran los biberones… Totalmente prescindibles de una crianza si uno respeta su naturaleza.

    Responder
    • Hola María,
      comparto contigo la idea de que, en esto de la invisibilización de los mundos tradiconalmente femeninos una de las consecuencias directas es la anulación de los saberes tradicionales de las mujeres y, en esa negación, el puerperio se convierte en lo que tan acertadamente defines: “una batalla de personas empeñadas en anular el instinto –llamémosle xde la madre”.
      Sin embargo, entiende que “los biberones” está incluido en mi planteamiento no como una llamada a las “leches de fórmula” sino como una manera de alimentar al bebé en la que efectivamente los padres -o quienes sea- pueden participar. Si hubiera escrito “teta” en su lugar, el peso del argumento hubiera perdido su sentido.

      Ahora bien, me gustaría hacer el inciso en esta nueva línea tan interesante de debate que abres con tu comentario y es que, afortunadamente, una de las otras cosas que los feminismos han logrado en todo este tiempo es la de validar y ampliar la capacidad de decisión de las mujeres…. decidan lo que decidan. Teta o biberón. Ser madres o non.

      Responder
  14. Javier

     /  11 octubre, 2013

    Joder con las feministas… os molesta todo ¿eh?

    Pues nada, si la embarazada eres tú (perdona), te apañas solita y no vayas luego buscando apoyo y mimos en el “andocéntrico patriarca” que te engendró el hijo pero que no pinta nada en el asunto.

    Hay que joderse…

    Responder
  15. Patricia

     /  11 octubre, 2013

    Yo ya antes de quedarme embarazada le prohibí a mi marido que en el futuro dijese “estamos embarazados”. Cuando la gente me lo anunciaba así, me alegraba por ellos, pero me parecía una chorrada grandísima. Es como si yo tengo hambre y decimos “tenemos hambre”, o si estoy gorda y decimos “estamos gordos”.
    Se puede anunciar dijiendo, vamos a ser padres, o vamos a tener un hijx.

    Responder
    • jajaja, qué graciosa Patricia! También yo he recibido muchos comentarios en twiter y FB en la misma línea de lo que dices. Yo, incluso, me planteo entonces, con el mismo aire de broma, que podríamos decir cosas como “tenemos la regla”… ¿acaso no la vivimos también en compañía? ;-p

      Bueno, bromas a parte, yo también me alegro mucho por quienes así lo anuncian e insisto una vez más que el motivo del post no es ni mucho menos mofarnos de nadie sino reflexionar sobre las formas en que anunciamos ciertas cosas, sus motivos y sus impactos (léase para este último punto mi contestación al mensaje de Carlos del día 11 de octubre).

      un abrazo!

      Responder
  16. Qué triste que una mujer que por lo que veo ha pasado dos embarazos piense así…
    Yo soy de los que decía “estamos embarazados”, evidentemente, como se ha dicho en algún comentario (no los he leido todos) es la expresión de un sentimiento, pero para mi ha sido mucho más, para mi decir estamos embarazados era el principio de todo el proceso de crear un hijo, de educarlo, criarlo, alimentarlo, protegerlo… el embarazo es sólo el principio de un proyecto de pareja y compartido. Para mi pareja el que yo dijera “estamos embarazados” era una muestra de mi implicación y de mi compromiso, si le hubiera molestado, para mi hubiese sido un desprecio a ese 50% que yo como hombre y como pareja aporto a todo esto… desde el principio.

    Responder
    • Carlos, entiendo perfectamente tu sentimiento y honro tu implicación. Mi post, como estoy tratando de recalcar en las respuestas a los comentarios aquí vertidos, no se dirige contra ese sentimiento ni mucho menos contra esa coresponsabilidad llevada desde el principio por muchos papás (“muchos” que no todos, ojo) y que hacéis desde el principio y a lo largo de toda la crianza. Al contrario, alabo sinceramente el papel transformador que hombres como tú hacéis siendo padres. Te invito a que leas el post Mi papá también me cuida en el que trato de hacer homenaje precisamente al modelo de pareja varón y padre que mencionas.

      Ahora bien, el que yo -incluso considerando mi reconocimiento a ese modelo de paternidad al que te refieres- considere que decir esa expresión en masculino (“estamos embarazados”) suponga más un perjuicio que una muestra de igualdad en la consecueción de la plena visibilización de las mujeres no debería suponerte un desprecio porque no lo es en absoluto. Si así lo fuera, mi argumentación, en vez de haber ido recorriendo los dos puntos mencionados en el post y explicados más detalladamente a lo largo de este debate, se hubiera limitado a decir, de igual modo, que me parece un desprecio hacia los procesos vitales de las mujeres.

      Así que Carlos, no te lo tomes como una ofensa sino solamente como otro punto de vista que no pretende ser Sentencia de Verdad ni ataque hacia nadie. Mis disculpas hacia la ofensa que has sentido.

      Responder
  17. Atajou

     /  11 octubre, 2013

    El lenguaje es más importante de lo que parece, o al menos tiene más importancia de lo que solemos concederle. Sin entrar en política o feminismos, sencillamente, es que la frase no es correcta. Para empezar porque un hombre (y no me meto en tema trans, que bastante tienen ya con lo que tienen), no puede quedarse embarazado, de modo que usar el adjetivo en masculino ya es erróneo. Para continuar porque incluso si dos mujeres dijeran: “estamos embarazadas”, dado que un embarazo no es compartible (no puede llevar Ana el bebé de 8 de la mañana a 8 de la noche y María de 8 de la noche a 8 de la mañana), eso sólo podría significar que cada una de ellas lo está de su propio bebé (o bebés en caso de gemelos, mellizos, trillizos, etc…)

    Responder
    • Hola Atajou, gracias por contribuir a este intercambio con tu opinión.
      Tú esgrimes razones puramente gramaticales y eso es irreprochable. Desde este punto de vista, el debate se agotaría nada más comenzarlo porque ciertamente es incorrecto nombrar este hecho (tanto en masculino como en femenino plural si es que ocurriera un solo embarazo)… pero es que yo, ya ves, soy una plasta y le busco el sentido político a todo y miro desde el feminismo (como también desde otros prismas, oye) todo lo que veo. Qué agotamiento, jajajaja. Como digo en la página “Sobre mí”, no puedo mirar de otra manera…

      Un saludo!

      Responder
  18. Albert

     /  12 octubre, 2013

    En el acto creativo más maravilloso que es tener un hijo,unir es demasiado importante y bonito como para separar.Estoy de acuerdo con el pretexto de crítica política,pero si esa fuera la cuestión es mucho más incluyente un estamos embarazad@s o embarazadis o como se quiera,que no separa..
    Entiendo el tono desenfadado y de humor con el que has escrito el artículo,pero me resulta triste escuchar una propuesa de exclusión de algo tan hermoso.
    En realidad es tan antinatural como si la mamá no pudiera decir saltando de alegría “¡yuhuu,hemos encontrado trabajo!” o “¡ya tenemos dinero para la nueva casa!”,y en su lugar lo “correcto” fuera decir: “¡mi marido ha encontrado trabajo!”,o “¡mi marido ya tiene dinero para la nueva casa!”.
    Desde luego es correcta la segunda opción, y más correcta y exacta linguísticamente ¿verdad? Pero que feo si dejáramos que la exactitud extrema y el exceso de celo con lo propio (de nuestro género,de nosotros como persona,etc) separara algo que puede ser común.

    Estoy totalmente de acuerdo con Lara,y por cierto,me encanta y sorprende muy gratamente el tono del debate y tu excelente disposición a recibir críticas.Quizás una de las claves del tema está aquí (te cito en tu respuesta a Lara):

    “La verdadera participación de los papás en el cuidado y crianza de l@s hij@s no es un mero giro lingüístico como tú bien sabes”

    Es obvio.Pero a muchos padres que se involucran hasta la médula (y a muchas mamás) nos encanta que este lenguaje poético,de amor,prime por encima del político correcto.
    No se…,creo que en estos temas es mucho más importante la poesía,el unir,que el separar con sorna. No es un “mero” giro linguístico,el lenguaje no es algo para nada trivial,y menos con estos temas.Las palabras tienen mucho poder.

    Espero que el mensaje no suene demasiado dramático,que tampoco era mi intención 😀

    Responder
    • No, Albert, no suena demasiado dramático :-). Al contrario, aprecio y agradezco mucho tu opinión. Yo misma entronaría esto que dices de “unir es demasiado importante y bonito como para separar” como bandera… lo que ocurre es que, en mi opinión, unir no siempre es el movimiento apropiado para conseguir un fin deseado. Es decir, sigo sin estar segura -y que conste que ésta tu opinión y otras similares sí me hacen replantearme mi propia posición- de que decir “estamos embarazados” suponga en sí mismo un movimiento hacia la unión. A mi modo de ver, supone más bien la invisibilziación de quien en sí misma es -o debería ser- la protagonista del hecho biológico en cuestión. En cualquier caso, te animo a que leas la respuesta que le hago al comentario anterior de Carlos (publicada el 14 de octubre) para reseñar más claramente el sentido pretendido de mi crítica.

      Más allá de esto, comparto contigo la opción gramatical de sustituir en el lenguaje escrito informal la “@” o cualquier otra vocal para trastocar el masculino genérico; lo malo es que en el lenguaje hablado la “@” es impronunciable y las demás opciones a mí por lo menos no me suenan demasiado bien. Quizá sólo sea acostumbrarse.

      Un inciso, me sorprende y agrada lo bien que has “sentido” mis aires: “exactitud extrema y el exceso de celo con lo propio”… ciertamente, soy un poco así. A lo mejor debería hacérmelo mirar ;-p

      Responder
  19. Noelia

     /  12 octubre, 2013

    Completamente de acuerdo… pero esto es el resultado de tanto y tanto insistir y concienciar a las parejas de que el hombre se tiene que involucrar mas en el embarazo de la mujer. .. e ahi el resultado. Lo he escuchedo de muchas matronas en preparaciones al parto, he visto como ha hombres se les ponia una falsa tripa de esponja para que sientiera lo que su mujer… pues ya esta han empatizado tanto q “estamos embarazados” es correctisimoooo aunque no real.

    Responder
    • Jeje, Noelia.. tu comentario me da qué pensar… y tu transparencia me resulta simpática…. Aunque, de algún modo, no estoy del todo segura de que el decir “estamos embarazados” sea el resultado de haber “insistido tanto” en que los hombres y futuros papás se involucren en su (futura) paternidad. Yo más bien creo que es simplemente un reflejo más de aquello que podríamos llamar falsa igualdad.

      Como destaco en alguna otra respuesta, ojalá el hecho de decirlo fuera un indicador de que efectivamente se involucran más. Sinceramente creo que no lo es. A mí me parece más una expresión de un sentimiento, como bien han dicho algunos comentaristas, que una muestra de una corresponsabilidad real.

      Por lo demás, a mí también la matrona me ha hablado en masculino refiriéndose al parto. Esto sí que me dio escozor.

      Gracias por tu aporte y hasta pronto!

      Responder
  20. Sandra

     /  12 octubre, 2013

    Creo que es una forma de decir que tu pareja y tu vais a tener un hijo… no que el hombre este embarazado… no me parece tan grave.. o no le doy tanta importacia a ese tipo de comentarios…

    Responder
    • Hola Sandra, claro, no es tan grave 🙂
      Evidentenemente, como ya se viene repitiendo en los comentarios aquí vertidos, no se trata más que de incluir al futuro papá en el acontecimiento… yo le doy importancia al hecho de nombrar así el suceso por dos razones fundamentales: el fin de este blog y mi propia posición como sujeto político que habla desde los feminismos.

      La sorna del post trata de darle cancha al “buen sentir” de quien así anuncia los embarazos en las parejas. El humor trata de que nos riamos un poco quienes queremos pensar sobre ello. Los motivos esgrimidos por mí para justifcar mi posición pretenden argumentar de forma sencilla el por qué creo que la importancia de las cosas empieza siempre en el momento en el que alguien encuentra argumentos sostenibles de crítica.

      .. pero nada más. Quizá sea todo una excusa para debatir, que es muy diver.

      Un saludo!

      Responder
  21. claudia

     /  12 octubre, 2013

    que exagerados que son, decir estamos embarazados es solo una frase.. desde el momento que la mujer se entera q esta embarazada su pareja también lo esta, la experiencia la viven los dos, o al menos cuando quede embarazada con mi marido vivimos todo junto, el se levantaba conmigo cuando estaba con nauseas y vómitos, me acompañaba al obstetra a las ecografias y aun q ninguno de mis dos embarazos pudo presenciar el parto x q eran cesáreas estuvo conmigo , estuvimos juntos y ambos estabamos embarazados aunq la panza la lleve yo.. y fue único para ambos, decir estamos embarazados no suma ni quita nada, tampoco hay q sentirse tocada o herida por cualquier frase q se diga … no hay q exagerar!!!

    Responder
    • Hola Claudia,
      gracias por compartirnos tu opinión.

      Creo que nadie, en los comentarios aquí expuestos, se ha sentido herida por la expresión “estamos embarazados”. Fíjate que, al contrario, quienes se han sentidos “tocados o heridos” por la crítica hacia esta expresión son precisamente quienes la emplean. Curioso, no te parece?

      Es maravilloso que tu pareja haya estado contigo a lo largo de todo el proceso. Entiendo que también ha estado codo con codo a lo largo de la crianza. Yo también tengo a mi lado un compañero así… y no podemos decir que sean iguales todos, ¿a qué no? ;-p

      A lo largo del debate aquí creado, verás muchos ejemplos y muchas posturas tanto a favor como en contra del tema en cuestión. Te animo a que le eches un vistazo, verás qué posturas más interesantes y cuántas argumentaciones a favor y en contra. Es estimulante.
      Por lo demas, no es una exageración estar en contras de decir “estamos embarazados”. Es solamente un titular-gancho, una opinión agridulce y un par de razones coherentes formuladas desde los feminismos… Pero te aseguro que no me desgarro por dentro cuando la oigo… tan solo, quizá me pitan un poco los oídos… ;-p

      ¡Gracias por contribuir al debate, Claudia! Hasta la próxima.

      Responder
  22. Ok. En algo sí estoy de acuerdo. Yo, como bio hombre, me es ajeno el estar embarazada. como me es ajena la experiencia de menstruar, o tener vagina (tetas sí, eso sí lo experimento en carne propia).
    Mi cuestión va por otro lado. Noto que mencionas bien claro el hecho de de que refieres a las parejas heterosexuales (que supongo incluye las parejas de bio mujer y hombre transgénero, mujer transgénero y bio hombre) en las que te parece aberrante eso de decir “estamos embarazadas”. Pero no mencionas nada de una pareja de mujeres en la que sólo una está embarazada. ¿Ahí sí pueden decir “estamos embarazadas”?. O una pareja bio mujer, hombre transgénero, en la que sea el hombre transgénero el embarazado, ¿Ahí sí pueden decir “estamos embarazados”?

    Responder
    • Jajaja.. Como diría mi hijo: joooobaaarrrr Alex Xavier, ¡no se te escapa una! ;-p
      Te veo muy ducho en el post-lenguaje, probablemente más que yo… ay, madre.

      He de reconocerte algo: a la hora de escribir el post no llegué tan lejos como has llegado tú. Veamos si puedi argumentarte una respuesta coherente. Ejem.

      A ver, desde la base principal de mi postura, que sería la de evitar la invisibilización de las mujeres, el decir “estamos embarazados” no sería nunca correcto. Por tanto no es el origen biológico o escogido de la identidad de género lo que determinaría la validez de nombrar este hecho en el masculino genérico sino la existencia de una mujer en la pareja lo que determinaría la obligatoriedad -desde mi punto de vista- de nombrarlo en femenino. Y de nombrarlo también en femenino singular para darle exactitud total al asunto (a no ser que, como dices, las dos mujeres estuvieran embarazadas.. sobre esto escribe también Atajou el 11/10).

      Responder
  23. Leí algunos de los comentarios y respuestas que has dado a los comentadores y noté que mencionas que parte del problema es la ocultación del arquetipo mujer en la expresión.
    ¿Sería posible evadir el problema si el hombre dijera “estamos embarazadas”?

    Responder
    • Bueno, en el comentario dado por Ángela (10/10) también se propone esta opción. Desde mi punto de vista, siendo yo partidaria de emplear lenguaje subversivo de género (jajaja) en este caso no me gustaría mucho… creo que para este caso concreto es mejor decirlo en singular.. a no ser que, como decíamos anteriormente, hubiera una pareja de dos mujeres ambas embarazadas.

      Responder
  24. ¿Qué pasa con la misma expresión pero en el inglés?
    “We are pregnant” no denota ningún género, más se infiere que la experiencia del embarazo es compartida tanto por la que se embaraza como por su pareja.

    Sólo estoy derivando.

    Responder
    • ¡Caray! ¡¡Eres más incansable que yo!!

      Pues, no sé, supongo que yo defendería una postura semejante si bien la argumentaría no tanto desde el lenguaje sino desde la apropiación de un hecho vital… yo también derivo un poco… aunque hable inglés, lo cierto es que no tengo interiotizados sus códigos y símbolos de una manera muy avanzada.. glups.

      ¡gracias por tu simpatía y tus triquiñuelas!

      Responder
    • Carlos De Miguel

       /  16 octubre, 2013

      Bravo! That is the point!

      Responder
  25. Reme

     /  14 octubre, 2013

    Amén querida Ana. Comparto tus impresiones al 100%. Hablemos con propiedad siempre que podamos, que tampoco cuesta tanto.

    “Mi chica está embarazada. Esperamos un bebé…voy a ser padre” sería una manera correcta de decirlo y así seremos fieles al papel que a cada uno le toca interpretar en esta historia. Porque después de decir “estamos embarazados” él nunca podrá decir “acabamos de notar una patada del bebé”, “el embarazo nos está dando acidez de estómago” o “tenemos que hacernos un exudado vaginal”…más que nada porque sonaría bastante ridículo.

    Coñas aparte, si ellos quieren dar a entender lo implicadísimos que se sienten con el hecho de traer un bebé al mundo que lo hagan, sobre todo, cuando el embarazo toca a su fin, en ese momento en el que, de verdad, descubren que han sido padres y se necesitan 4 manos para todo. El movimiento se demuestra andando ¿no? Predica con hechos y no con palabras…podría ser otra frase que viene al pelo.

    En todo caso y para los que insistan en usar la frase (allá cada cual) estoy de acuerdo en que el femenino debería absorber al masculino en este estado que sólo nosotras podemos experimentar. Y eso es un hecho incuestionable ¿o no?

    Responder
    • Me han hecho mucha gracia tus coñas, Reme, jajaja…

      Creo que escribes con bastante tino otro de los puntos en cuestión que derivan de la crítica hacia esta forma de hablar: la implicación paterna que, por cierto, ha salido a colación en bastantes de los comentarios. “Predicar con hechos”: ¡cuán necesario es siempre!

      A raiz de esto, podríamos plantearnos de nuevo la siguiente pregunta: decir “estamos embarazados”: ¿es entonces un indicador de igualdad? O, mejor planteado, nombrar de esta forma el hecho del embarazo en la pareja… ¿qué mide exactamente? ¿qué representa, qué significa?
      Esta reflexión es muy interesante porque, a primera vista, podría parecer que “estamos embarazados” (dicho por ellas o por ellos) habla de una realidad equitativa en las parejas, de una implicación total de los varones en el cuidado y crianza de l@s futur@s hij@s… ¿es así?

      …. mmmmm, esto no deja de dar vueltas… y con ello nuestro pensamiento… ¡gracias Reme por contribuir!

      Un abrazo

      Responder
  26. ¡Que placer leer un blog donde la diversidad de opiniones se respeta, felicitaciones!!!…Un hito!
    Estoy completamente de acuerdo con lo que piensas/ escribes.
    Achuchones.

    Responder
    • Muchas gracias Mercedes… es una alegría comprobar cómo somos tantas las personas que sabemos debatir e intercambiar opniones sin atacarnos ni enfadarnos… esto sí sería un ejemplo de democracia 😉

      ¡el abrazo más grande para ti!

      Responder
  27. Buenísimo post Ana, ¡sólo hay que ver el movimiento que ha generado! Bravo también por el seguimiento que le estás dando respondiendo a todxs! Bravo!
    Me decanto por un loco grito de alegría “estoy embarazada!” – que no es el caso – ya que seguramente después venga el famoso..:”¡vamos a ser padres!” – pero sí yo voy a ser madre, leche!- Qué necesario esto de los indicadores de género..:)
    Un abrazo!

    Responder
    • Muchas gracias Sara, motivan bastante los comentarios y felicitaciones que estáis dejando aquí 🙂
      En la medida de lo posible, trataré de responder siempre a los comentarios vertidos, creo que es importante fortalecer los espacios de debate e intercambio, ¡y las TICs nos abren tantas puertas!

      Este tipo de post y reflexiones son importantes para los Indicadores de Género porque nos ayudan a pensar de forma crítica acontecimientos y aspectos de la realidad que quizá antes nos pasaban desapercibidos… pensar desde el género es necesario para lograr una equidad real entre mujeres y hombres. Desde aquí, yo junto con quienes contribuís, aportamos nuestro granito de arena a este gran reto.

      Un abrazo grande.

      Responder
  28. Catalina Luna T.

     /  29 octubre, 2014

    Francamente estoy de acuerdo contigo al 100%. Yo estuve embarazada hace 27 y 25 años, aún no se estilaba esta frase, que si bien es muy romántica por sus implicaciones, me es fastidiosa, no sólo a nivel lingüístico… mi hijo mayor recién se casó y precisamente le comenté esta frase para que de ser posible no la vaya a usar cuando llegue el momento, no estuvo de acuerdo conmigo, sin embargo, me mantengo en mi postura y ya leí que Reme hace comentarios que también me vinieron a la mente, creo que cada uno tiene un rol hermoso y trascendental desde antes, durante y después de la gestación, pero eso: cada cual tiene su propio rol, ya para ser precisa es como si los de mayor edad comentáramos en pareja: tenemos una erección! estamos con bochornos! nos llegó la menopausia! etc… no tiene que ver con excluir de la vida a nuestro ser amado, es ser en unidad aceptando nuestras benditas diferencias, gracias a las cuales (biológicas,psicológicas, emocionales, etc) podemos procrear, vivir en pareja y si, cuando los hijos se van seguir unidos por amor, por que no son las similitudes lo único y exclusivo que nos mantiene unidos, también lo son todo aquello que nos complementa…
    Saludos cordiales a tus lectores que tienen opiniones tan variadas, auténticas y respetuosas.. A ti, un aplauso!

    Responder
    • Jajaja, muchas gracias Catalina, ¡me ha hecho mucha gracia lo de “tenemos una erección”! Me parece un símil útil y divertido 🙂 También me hace sonreir el aviso que le hiciste a tu hijo, ¡lástima que no te hiciera caso!
      Bueno, al margen de los chascarrillos, yo he seguido dándole vueltas a esta expresión y también me mantengo en mi opinión, pero es cierto que ni en el post ni en los comentarios fui capaz de expresar o hacer valer a aquellos hombres que emplean esta expresión habiendo integrado en la construcción de su identidad la sacudida feminista. Es decir, sigo sin estar de acuerdo con la expresión, me sigue pareciendo una “usurpación” masculina a un estado de protagonismo de las mujeres pero podría “aceptar” que la pronunciaran solamente aquellos hombres que miran desde el feminismo y desde ahí se involucran en el cuidado y responsabilidad de la futura hija/hijo con plena corresponsabilidad (con todo lo que ello supone). Y estos hombres son, como sabes, una minoría. (Esta mecnión se la debo y dedico a Giovanni, compañero de luchas feministas).

      Sin duda creo que el origen de esta expresión debió salir de algún corazón masculino con estas características pero mi realidad inmediata me ha demostrado que la mayoría de hombres que la pronuncian no forman parte de este grupo de corazones… así que, compañeros, las embarazadas seguimos siendo nosotras.

      Un abrazo Catalina, gracias por compartir en este foro. Hasta la próxima.

      Responder
  29. jose

     /  29 diciembre, 2014

    que triste es ver como se piensa que el embarazo es cosa de ser protagonistas, a ver si salimos ser unos cri@s de una vez…

    Responder
    • ¡Cuánta razón tienes, Jose! hay quienes no se enteran todavía de qué va la película… y eso que tratamos de explicarlo clarito y sin recovecos.

      Responder
      • Justo por eso, como no se trata de protagonismo, ellos NO están embarazados, ambos seremos padres, ambos vamos a tener un amado bebé….Pero justo por tema de protagonismo, no queráis tenerlo usando este verbo en plural, suena fatal!

      • ¡Hola Nora! Veo que compartimos el núcleo de la crítica en el mismo punto: más allá de lo mal que suene (que no es el verdadero motivo de nuestro estupor) el hecho sustancial reside en el intento de re-apropiación masculina de procesos que son propios de las mujeres. Este intento es en muchísimos casos reforzado por el beneplácito de las propias mujeres que, lejos de incorporar conciencia de género, integran en el universo masculino un acontecimiento en el que nosotras somos las máximas protagonistas. Lejos de alcanzar la igualdad, lo que hace este acto es reforzar la supremacía simbólica masculina y arrebatar protagonismo femenino.
        No discutimos aquí una esencia identitaria que derive de la maternidad, sino la crítica a las prácticas invasivas del patriarcado que, por medio de la palabra o el acto, se adueñan de todo lo que pueden.
        Muchas gracias por comentar, ¡hasta la próxima!

  30. TOTALMENTE DE ACUERDO!!!!!!!!!! jajajaja, a mi tb me produce urticaria escuchar en plural un “embarazadoS”….perdona??? “seremos papis” “vamos a tener un bebé” etc….fantástico pero por desgracia no ESTAMOS, ellos no sufren los cambios físicos, emocionales, hormonales, etc….Por lo tanto, y desde el máximo amor de enteneder lo maravilloso de SER PAPIS, por favor, usemos las mil fórmulas para hablar del tema en plural excepto el “embarazados!!” cada vez que lo escucho me entra un repelús…buffff, al fin alguien habla del tema alto y claro. Maldita moda absurda….

    Responder
  31. Daniel

     /  11 septiembre, 2016

    Exactamente. Las que se quedan embarazadas son las mujeres, quién lleva al feto en el vientre los 9 meses es ella, quién sufre los antojos, nauseas, cambios de humor, hormonales etc es ella, a quién la toca parir es a ella. Ella es madre, o empieza a ser madre prácticamente desde que se queda embarazada, ella es quién decide si abortar o no, ella es la que tiene que asumir esta carga o gloria según se mire. En fin señoras y señores, ELLAS SON LAS QUE TRAEN A LOS HIJOS AL MUNDO.

    El en tal caso”tendrá” al hijo y será padre dentro de nueve meses. Dejémonos de tantos modernismos y gilipolleces hipócritas para hacerlo quedar todo tan bien, dejémos de ser tan hipócritas ¿eh?. Normal que la autora del artículo haya titulado protestando : “La embarazada soy yo, perdona”. Normal que lo haya titulado así.

    IGUALDAD POR SUPUESTO, PERO LO QUE ES DEL CÉSAR AL CÉSAR Y LO QUE ÉS DE DIÓS A DIÓS.

    Responder
  32. Elena glez

     /  4 febrero, 2017

    Es muy frustrante que el padre necesite tanto reconocimiento. A mi ni hacerme sola la prueba me permitieron. Porque. Lo excluia y el era parte del proceso. Aparte. Del chantaje de querer pasar tienpo juntos no por mi si no por la criatura. No basta. Acaso. Cn tener q lidiar cn el embarazo tmb me tengo que chutar al padre

    Responder
    • Hola Elena. Das con tu comentario en una de la claves del androcentrismo y el sistema de hegemonía masculina: la absoluta centralidad que se le da a las figuras masculinas en todos los procesos y acontecimientos vitales. Incluso en el de gestación. Es ahí donde quería apuntar precisamente. Gracias por comentar tu experiencia. Saludos.

      Responder
  1. La embarazada soy yo, perdona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: