El feminicidio y la responsabilidad de los hombres

Un post inspirado en la reflexión de Silvia L Gil. 

Facebook. Miércoles 17 de junio a las 23:15.

Cuenta Silvia L. Gil que “Cada día, México se levanta con varias noticias de este tipo. Niñas pequeñitas violadas y asesinadas, adolescentes desaparecidas, mujeres descuartizadas. Trato de no leer, de no esuchar. Ecología de las emociones y de la atención. Estrategia frente al miedo. Son dos mil muertas al año contabilizadas. Y de las que nadie sabe, ¿cuántas serán? Los niños reproducen lo que perciben a un nivel profundo. En esta caso jugaban a violar a la pequeña de siete años. ¿Qué hacemos con esto? Necesitamos más y más feminismo. Y más hombres que construyan feminismo. ¿Cómo puede ser que la mayoría –por no decir todos– de los amigos hombres nunca hablen de estas cosas, también los más activistas? ¿Cómo puede ser que cuando regresas de noche a casa ellos nunca manden mensajes para ver si llegaste bien cuando nosotras tenemos que estar pendientes unas de otras, nos cuidamos porque las redes son básicas para protegernos? ¿Cómo puede ser que crean que ya hacen suficiente porque teóricamente están en contra de la violencia cuando siguen sin cuestionar su modo de estar en el mundo cotidianamente? ¿Cómo puede ser que en un país en el que ellos lo ocupan absolutamente todo nunca consideren en sus análisis políticos la subalternidad de las mujeres? Si no cambiamos todo eso, los niños seguirán reproduciendo relaciones no solo explícitas, sino también sutiles y perversas de dominación”.

feminicidio 4

… y aquí, mientras tanto, mientras esto ocurre, yo me quedo pensando sobre las preguntas que plantea, pensando cómo son los hombres que me rodean, cómo me gustaría que fueran y cómo hago yo para no permitir que todo esta mierda se reproduzca. Y entonces me acuerdo de algo que me pasó hace algunos meses, un encontronazo en un grupo de wasap:

Un medio amigo restando importancia a las agresiones sexuales.

Un servidora cada vez más cabreada.

Una petición de cese a las bromas, un ninguneo por su parte y hasta una acusación de censora. Mi indignación no podía ser mayor.

Y después mi corazón herido, mi enfado irreversible y mi marcha inmediata del grupo de wasap. Y sólo una amiga, de entre un amplio grupo de integrantes, se pronunció públicamente para vetar los comentarios chistosos sobre las agresiones sexuales.

Gracias, Silvia, por recordarme que hice bien en no callar. Que ese amigo se estaba equivocando, que frivolizando también se tolera y se normaliza la violencia contra las mujeres, la cual adopta formas horripilantes en tu país de acogida. Gracias por apelar a los hombres para que se obliguen a replantearse su modo de estar y ser en el mundo y por recordarles y recordarnos que solamente cuando lo hagan podrán decirse verdaderamente feministas. Gracias por conmoverme esta noche, por escribir un antídoto contra la anestesia que nos hace mirar hacia otro lado y omitir cualquier emoción indomable ante la dureza del dominio sobre las mujeres. Y, finalmente, gracias por llevar esta reflexión al terreno de la conciencia y del posicionamiento político porque, una vez más, si nos tocan a una nos tocan a todas. Y ojalá les tocara también a ellos.feminicidio 3

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