Good bye, Indica con Género

Dicen que todo tiene un inicio y un final. A mí, sin embargo, nunca me resultó fácil discernirlos.

Las ideas, las relaciones, los cambios, se van gestando poco a poco y responden al juego de fuerzas e influencias de varios factores simultáneos. A veces, simplemente, nos cuesta identificarlos a todos.

Indica con Género empezó a terminar hace tiempo.

Pero Indica con Género ha sido el principio de mi actual web y de #veomujeres. Y quizá también de otros proyectos.

Ha sido guay.

Me he encontrado con muchas compañeras potentes. Me he comprometido un poco más conmigo, con el feminismo, con la escritura y con la construcción de las ideas.

Y lo seguiré haciendo pero, a partir de ahora, en el espacio blog de mi nueva web, http://anafernandezdevega.es/blog/

Esta es mi última entrada en este blog.

Gracias a quienes me habéis dado soporte, guerra, cariño y caña.

Un nuevo tiempo ha empezado.

by IconG

Docencia, metodología y feminismo

Esta semana he impartido mis sesiones anuales en el XII Máster de Género y Desarrollo del Instituto de Estudios Internacionales (ICEI) de la Universidad Complutense de Madrid. Gracias, Marta, por contar conmigo una vez más 🙂

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Todos los años el Máster cuenta con un alumnado entregado y atento. Este año, las alumnas han sido particularmente aplicadas y analíticas.

Hemos trabajado sobre la metodología del Enfoque del Marco Lógico (una de las principalmente utilizadas en el ámbito de la Cooperación al Desarrollo) e Indicadores de Género con un enfoque y una actitud esencialmente feminista.

¿Esto qué significa?

A mi modo de ver, aplicar metodología feminista en la docencia o procesos de aprendizaje de cualquier tipo es incorporar dos ejes fundamentales que se nutren mutuamente: el de la participación y el de la expericia o  comunicación situada que, en los términos de Donna Haraway, tendría que ver con los conocimientos situados.

Introducir esta doble perspectiva en la facilitación de aprendizajes requiere, en primer lugar, la búsqueda del equilibrio entre la posición de poder que encarna la docente y la apuesta por la horizontalidad entre todas las personas que participan en el grupo y, por consiguiente, la humildad de la docente y el cuestionamiento de su propia autoridad.

En segundo lugar, y en mi particular visión de la aplicación de metodología feminista en la docencia, se requiere un intento constante por favorecer la participación activa de todas las personas presentes, de tal modo que tengan facilidades para compartir su particular visión de los hechos y las teorías tratadas y se sientan a sí mismas como generadoras de conocimiento y como sujetos activos en el proceso de aprendizaje.

Si la docencia es vista como un instrumento que facilita el aprendizaje del alumnado, la aplicación de metodología feminista es una herramienta para favorecer el empoderamiento de quienes participan del proceso.

Seguiré escribiendo sobre ello.

Gracias, chicas, por vuestra entrega y vuestra actitud.

(Teresa, Elena, Paloma, Eva, Ana, Serena, Idaira, Ana, Adriana y Rebeca)

Podéis encontrar los contenidos de la sesión aquí.

 

Consultoras de Género, uníos

Las consultoras de género nos hemos encontrado hasta ahora con una dificultad específica: la indefinición de nuestro sector.

Esta indefinición ha sido producida por numerosos factores. Entre ellos, los más relevantes me parecen los siguientes:

  • la diversidad de especialización,
  • la conjugación -hasta ahora- entre profesionales freelance y pequeñas empresas como principales agentes del sector,
  • la escasa financiación y
  • la carga ideológica que impregna nuestra profesión.

Todos estos factores se dan en un contexto de precarización de las condiciones laborales, de cierto intrusismo corporativo y de crisis institucional que ha dificultado enormemente la consolidación del sector.

Si queremos que la Consultoría de Género se afiance como un sector profesional definido, estable y valorado, quienes nos identificamos como consultoras de género tenemos varios retos pendientes.

Uno de ellos es el de volcar la competitividad en un ideal esquema de colaboración, tal y como acertadamente apuntaba Soledad Murillo en la apertura del II Encuentro Nacional de Consultoría de Género (#APCGenero2).

¿Cómo encontrarnos en un mercado laboral que nos aísla?

¿Cómo identificarnos las unas a las otras cuando ni si quiera todas nos auto definimos como “consultoras de género”? ¿Quiénes somos, de hecho, las “consultoras de género”?

¿Cómo incrementar el valor social de nuestra profesión cuando la igualdad de género se cree indudablemente alcanzada?

¿Cómo colaborar las unas con las otras, en definitiva, en un contexto de oportunidades limitadas?

Una de las fórmulas para afianzar nuestro sector es buscarnos, encontrarnos y aliarnos. Tenemos mucho trabajo por hacer. El éxito, a mí no me cabe duda, pasa siempre por la vía del trabajo colectivo.

Hemos comenzado a asociarnos para definir más nítidamente los objetivos de nuestro sector, delimitar su campo de movilidad, identificar criterios de profesionalidad y las condiciones óptimas de trabajo y exigir la calidad de los procesos institucionales y organizacionales que se efectúen desde el enfoque de género.

Nuestro valor es nuestro expertizaje. Nuestra fortaleza es nuestra unión.

Daremos que hablar.

Estamos imparables.

Si quieres más información sobre la Asociación Nacional de Consultoría de Género o te quieres asociar, pincha aquí. Tu participación sin duda seguirá sumando.

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Evaluación de género

La evaluación de las intervenciones es tan importante que casi nunca se hace con rigor o no, por lo menos, con todo el rigor que se merecen los proyectos, los equipos y los actores más importantes de cualquier intervención: las personas beneficiarias.

Hoy me siento suspicaz.

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Quien esté mínimamente relacionada con la planificación de proyectos recordará que la evaluación es una de las fases del ciclo del proyecto. Es, de hecho, una fase doble que se desarrolla a lo largo del proceso de implementación (a modo de “seguimiento” o “monitoreo”) y tras la finalización del mismo.

La evaluación es una fase clave.

En la evaluación reside la posibilidad de aprender lecciones para el futuro, de recoger los mejores frutos de una intervención con impacto social de cualquier tipo y de demostrar que lo hicimos bien… o no.

La evaluación tiene, desde el enfoque de género, una clave imprescindible: dar el protagonismo a las personas de las cuales (supuestamente) emerge la necesidad del proyecto de intervención y junto y para las cuales se han diseñado y desarrollado todas las acciones.

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Las personas no son entes neutrales. Somos mujeres y hombres con muchas necesidades comunes y otras diferentes. El sistema de sexo/género nos sitúa en lugares distintos y contribuye a definir con particularidad nuestras demandas inmediatas, nuestras problemáticas y nuestros intereses y objetivos a medio y largo plazo. Nadie mejor que nosotras y nosotros podrá describir el lugar que ocupamos e identificar sus componentes.

El feminismo es fenomenal porque nos ayuda a comprender esta circunstancia.

No sólo es incomprensible un proyecto de intervención sin su respectiva evaluación sino que además es inconcebible sin una adecuada incorporación de la mirada de género, con sus correspondientes metodologías, herramientas y análisis.

.. sobre éstas y otras cosas trató la sesión de docencia que di el pasdo día 30 de marzo en el Máster de Estrategias y Tecnologías para el Desarrollo de la Politécnica y la Complutense, en Madrid.

Aquí tenéis la presentación completa.

Toma la palabra. Mujeres en la arena pública

La toma de la palabra no es una cuestión baladí.

A través de la palabra nos expresamos, nos compartimos, contribuimos a generar conocimiento y a transformar la realidad.

Si nombramos, nos nombramos.

Las mujeres no hacemos un uso de la palabra tan recurrente como nos gustaría. He acudido a decenas de talleres, a numerosos Congresos y Encuentros de diverso tipo, he participado en asambleas, colectivos y espacios de intercambio político y social…. y las mujeres, siempre, callamos más.

Una buena amiga dice, recordando las normas de género que nos afectan tanto, que la idea de silencio como virtud femenina nos ha salido cara.

Y tan.

Los espacios de activismo político no son una excepción a las normas de género. En éstos, como en otros espacios, las mujeres callamos más aunque queramos hablar, evitamos compartir nuestros pareceres justificando nuestro silencio con razones varias, aguardamos al momento idóneo para intervenir… pero justo en ese momento emerge la voz masculina y, entonces, volvemos nuevamente atrás, a la espera, al silencio.

Yo no creo que haya que forzar a ninguna mujer a hablar. Nosotras sabemos qué es lo que queremos hacer.

Este taller es para ti si sabes que a veces has querido y no lo has hecho, si sientes que eres demasiado tímida para expresarte en voz alta ante un grupo de gente, si consideras que lo que tú tienes que aportar no es lo suficientemente interesante, si crees que esto del silencio te pasa exclusivamente a ti.

Vente. No te vas a arrepentir.

pd. El acto lo organiza Pilar López-Jamar, responsable del área de Igualdad del Círculo de Podemos de Majadahonda, pero está abierto a todas las mujeres. ¡No desaprovechemos los recursos a nuestro alcance!

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¿Somos menos activas las mujeres en política? ¿Por qué las mujeres nos exponemos menos que los hombres en los espacios de participación? ¿Qué dificultades encontramos a la hora de exponer nuestras ideas y opiniones?

Sobre estas y otras preguntas trabajaremos en un taller dirigido a hacer visibles las barreras internas y externas que encontramos muchas veces las mujeres para hacer oir nuestra voz públicamente, exponer nuestras ideas y hacer valer nuestras opiniones en los espacios de participación política.

Drogas e Igualdad de Género

Dice María Galindo que:

tal manejo de la categoría de género desde el discurso hegemónico ha convertido su aplicación en una mera retórica. Una retórica que no es inofensiva, pues permite un proceso de reciclaje de las formas de dominación patriarcal (Indigestar al patriarcado, 1998).

En otros lugares, se habla de las perversiones y la falsedad de la institucionalización del feminismo.

Puede.

Yo tengo mi debate interno abierto.

Pero, mientras tanto, apuesto mientras curro por la incorporación del enfoque de género en las intervenciones sociales, llámense proyectos del Tercer Sector o políticas públicas.

Aquí mi último trabajo realizado junto con Valentina Longo para la Fundación Atenea. Acaba de difundirse y está teniendo ya una gran acogida:

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El curso transcurre en cuatro módulos sucesivos, que intercalan la profundidad reflexiva con la apuesta transformadora de las perspectivas de intervención. Una mezcla de utilidad y divulgación, como a mí me gusta.

(…) Sabemos que actualmente existe una tendencia generalizada a tratar el género como una variable sustancial en los análisis sociales y, también en muchos casos, en los proyectos de intervención social. Pero también somos conscientes de que muchas veces esta tendencia se queda en una declaración de intenciones que no se materializa en aspectos concretos en la práctica real. Creemos que esto sucede por un motivo principal: el desconocimiento de las metodologías y los instrumentos para hacerlo.

 Somos optimistas y pensamos que hemos avanzado durante los últimos lustros. Algunos cambios sociales y políticos lo demuestran. Pero no somos ingenuas: sabemos que aún queda mucho por recorrer y que parte de este camino es práctico. Porque aunque sigue siendo necesaria la reflexión profesional y colectiva, creemos que es urgente volcar la mirada y el avance hacia la praxis, las herramientas, el cómo hacerlo (…).

Desde mi espacio virtual quiero mostrar mi agradecimiento a la Fundación Atenea, por su apuesta, y en especial a la coordinadora del proyecto Irene González, por habernos confiado a Valentina Longo y a mí la tarea de elaborar los materiales, lo cual hemos hecho con mucha dedicación y convencimiento.

El género podrá ser o no retórica, pero es un instrumento de revisión y reconstrucción social innegable.

Supervivencia y avance desde Tenerife

A finales de mayo estuve en Tenerife impartiendo un curso sobre Perspectiva de género y políticas de igualdad en la Administración Pública. Los contenidos del curso los puedes obtener aquí.

20150527_132937Las y los participantes adoptaron de forma instantánea la idea del aprendizaje dialógico en el que baso mi metodología de trabajo y los debates fueron numerosos y muy fructíferos. Entre tod@s contribuimos a crear un clima de aprendizaje colectivo que nos ayudó a definir más concretamente las formas en las que se manifiesta la desigualdad entre mujeres y hombres en la vida social canaria y las oportunidades reales que se tienen desde la Administración Autonómica para avanzar en el camino hacia la igualdad real.

Una de las cuestiones más recurrentes que tratamos en las sesiones giró en torno a cómo actuar en el entorno profesional para aplicar el principio de igualdad y la perspectiva de género. Lo que yo les sugerí tiene que ver con una doble estrategia que podemos contemplar para actuar y que combina simultáneamente la supervivencia y el avance.

20150527_131427La supervivencia consiste en valorar el equilibrio entre los costes personales (saturación cabreo máximo, estrés, agotamiento e incluso daño emocional) y los beneficios que se van a obtener (convencer, hacer, desmontar, ensanchar) que aparecen en cualquier tipo de conflictos que surgen ante cuestiones relacionadas con la transformación social con perspectiva de género.

Sugiero que se adopte esta opción de supervivencia ante las fuertes resistencias que trabajadoras y trabajadores de la Administración pueden encontrarse en el contexto laboral ante la problemática de la desigualdad de género. Por ejemplo, cuando un compañero machirulo les enfrenta constantemente con argumentos malsonantes, o cuando su propio entorno (equipo de trabajo, superiores, procedimientos administrativos, falta de apoyos etc.) no hace sino dificultar sus intentos por poner en práctica acciones que tiendan a avanzar hacia la igualdad. Esta opción de comportamiento es necesaria porque lo que está en juego, además de la reproducción estructural de la desigualdad es, muchas veces, el propio ánimo y las propias fuerzas. Y en ocasiones no merece la pena nadar contra corriente.

No merece o no nos apetece. Necesitamos las fuerzas máximas y hay que saber cuándo no ganamos nada peleando.

20150527_134511La otra vía de acción posible es la de avanzar. Se avanza más cuando menos obstáculos nos encontramos. Es vital para que la transversalidad de género tenga éxito en las organizaciones que las personas comprometidas con la igualdad, las feministas, sepamos identificar cuándo es el mejor momento para la acción. Debemos estar alerta a los cambios coyunturales para colarnos con agilidad por la puerta semiabierta. Debemos practicar la escucha real y simbólica hacia quien tenemos delante para saber qué y con cuánta profundidad podemos plantear lo que queremos decir. El personal de la Administración Pública debe recordarse cotidianamente que trabaja para la ciudadanía y que finalmente en su mano queda conocer adecuadamente los procedimientos que se pueden transformar y las herramientas que se pueden usar para hacer las políticas más inclusivas y mejores.

Creo que el sentido del compromiso no está reñido con las implicaciones del autocuidado emocional. Creo que es importante saber cuándo es momento de coger las armas y cuando es momento de marcharse o de callar. Las dos opciones esta doble estrategia son útiles y se complementan.

Yo creo que desde el compromiso sabremos cuándo es el mejor momento para cada cosa.

De Tenerife me fui con el convencimiento de que existe un grupo de trabajadoras y trabajadores que saben cuándo armarse, cómo y por qué.

Gracias compañer@s. Hasta la próxima.

Los Indicadores de Género son una cuchara

“Los indicadores de género son como una cuchara. No saben si la sopa está caliente o está fría. No saben a qué sabe ni notan si es espesa o está aguada”. Con estas palabras les venía yo a decir a las participantes del Máster en Género y Desarrollo que los indicadores de género son instrumentos cuya utilidad se la damos quienes los usamos. Nos les quise decir que no eran nada porque no sería una verdad del todo.

thinking_pop¿Qué son los indicadores sociales?

Son instrumentos para el análisis que permiten describir los fenómenos sociales o interpretarlos.

Los indicadores sociales pueden plantearse básicamente de dos maneras: como indicadores de situación (o diagnóstico) o como indicadores de evaluación (o monitoreo y seguimiento). En el primer caso han de ayudarnos a satisfacer nuestros objetivos de análisis; en el segundo caso han de servir para supervisar y evaluar adecuadamente los objetivos de una intervención.

¿Cuándo un indicador es “de género”?

Cuando nos permite indagar en la manera en que se manifiesta la desigualad de género sobre la vida social; es decir, sobre nuestras propias vidas.

im a feminist now whatLa verdadera clave de un buen indicador de género reside en quien los utiliza. En otras palabras, solamente quien conoce las dimensiones del sistema de desigualdad sabrá elaborar, emplear o interpretar indicadores de género.

Por ello, nuestro mayor empeño no debe residir  en incorporar indicadores de género en las intervenciones como si de entes autorealizables se tratara, sino en insistir hasta la saciedad y tratar por todos los medios de transversalizar el enfoque de género desde la detección de problemas hasta la selección de alternativas para afrontarlos, o lo que es lo mismo: a lo largo de todo el ciclo del proyecto. Los indicadores de género, entonces sí, aparecerán por sí solos.

Aquí os dejo la presentación de contenidos de las últimas sesiones que impartí sobre la materia del XI Máster en Género y Desarrollo del Instituto Complutense de Estudios Internacionales. Gracias, grupo, por plantearme retos que me ayudarán a seguir hablando de cucharas. Gracias, Marta, por contar conmigo de nuevo y por hacer posible que este Máster salga adelante. Y gracias, Amaia, porque aun después de tanto tiempo no olvido que fue de tu mano que di mi primera sesión sobre indicadores de género, hace ya unos cuantos años.

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¿De profesión? “Formadora en análisis de género”

Ana Fernández de Vega

Hace ya años que parte de mi ejercicio profesional es el de impartir formación en materia de igualdad de género, generalmente en el marco de los Planes de Formación de las Administraciones Públicas, pero también en empresas privadas y organizaciones sociales.

Todavía hoy me pregunta la gente para qué sirve y qué es exactamente lo que hago.

QUÉ

Las personas que se dedican a formar en enfoque, análisis o herramientas para aplicar el principio de igualdad actúan como vectores de cambio de social.

Las formadoras en análisis de género facilitan puntos de vista y anclajes conceptuales que permiten que las personas que participan de las formaciones revisen la realidad que las rodea y la sociedad de la que forman parte desde un posicionamiento crítico.

El conocimiento y la experiencia en análisis de género es de tipo teórico y técnico, más allá de que cualquier persona pueda opinar sobre el mayor o menor grado de igualdad/desigualdad que considera que existe en su entorno inmediato o global.

Como en cualquier otro ámbito del conocimiento, en el análisis de género también existen áreas específicas de especialización, entre otras: violencia contra las mujeres; planificación y presupuestos; empoderamiento; liderazgo y participación; derechos y empleo; metodología, investigación y epistemología; herramientas para incorporar la transversalidad de género en las organizaciones…

PARA QUÉ

IMAG0100En todos los espacios sociales y políticos en los que participo, la formación en análisis de género salta a la vista como una necesidad patente, generalizada, muchas veces querida y otras fuertemente rechazada.

Como formadora en esta materia (y como ser político combativo) encuentro la necesidad de mostrar los fines básicos de este tipo de formación. Así, esta fugura profesional:

  • Aporta hechos e indicadores sobre la situación y posición diferencial de las mujeres y los hombres en los diversos ámbitos sociales;
  • Ayuda a comprender el origen, funcionamiento y consecuencias de las desigualdades y sus factores de creación y reproducción;
  • Enmarca la igualdad de género en el contexto normativo y programático;
  • Entrena en el uso de instrumentos específicos para aplicar el enfoque de género en las organizaciones de cualquier tipo;
  • Facilita la reflexión sobre las diferentes formas de entender la igualdad de género, la diversidad de teorías feministas y los puntos de unión y discrepancia que existen entre ellas;
  • Favorece actitudes y comportamientos antidiscriminatorios (conscientes e inconscientes) contra todo aquello que no responda a la norma social sostenida por el androcentrismo y el heteropatriarcado;
  • Promueve el pensamiento crítico y la autoconciencia permitiendo la redefinición de la identidad individual y del comportamiento colectivo.

 Colofón

El enfoque de género es el que integran coherentemente las personas feministas. El feminismo te sacude por dentro y te obliga a replantearte tu posición en el mundo y la forma en que están dispuestas las cosas, las personas, las prioridades. El feminismo es un pensamiento y un movimiento crítico. Ninguna proyección de cambio social puede ser íntegra si no incorpora esta mirada.

Busca a tu formadora en análisis género y comienza a revisar tu mirada. Después ya revisarás el mundo.

Si te ha interesado este tema…

Comunidad de práctica. Capacitación en género. ONU Mujeres.

Gender training: step-by-step approach to quality . European Institute for Gender Equality.

Publications of the conference “Advancing Gender Training ti Suppot Efective Gender Mainstreaming“. European Institute for Gender Equality.

¿Dónde están las feministas? María S. Martín Barranco