Good bye, Indica con Género

Dicen que todo tiene un inicio y un final. A mí, sin embargo, nunca me resultó fácil discernirlos.

Las ideas, las relaciones, los cambios, se van gestando poco a poco y responden al juego de fuerzas e influencias de varios factores simultáneos. A veces, simplemente, nos cuesta identificarlos a todos.

Indica con Género empezó a terminar hace tiempo.

Pero Indica con Género ha sido el principio de mi actual web y de #veomujeres. Y quizá también de otros proyectos.

Ha sido guay.

Me he encontrado con muchas compañeras potentes. Me he comprometido un poco más conmigo, con el feminismo, con la escritura y con la construcción de las ideas.

Y lo seguiré haciendo pero, a partir de ahora, en el espacio blog de mi nueva web, http://anafernandezdevega.es/blog/

Esta es mi última entrada en este blog.

Gracias a quienes me habéis dado soporte, guerra, cariño y caña.

Un nuevo tiempo ha empezado.

by IconG

Supervivencia y avance desde Tenerife

A finales de mayo estuve en Tenerife impartiendo un curso sobre Perspectiva de género y políticas de igualdad en la Administración Pública. Los contenidos del curso los puedes obtener aquí.

20150527_132937Las y los participantes adoptaron de forma instantánea la idea del aprendizaje dialógico en el que baso mi metodología de trabajo y los debates fueron numerosos y muy fructíferos. Entre tod@s contribuimos a crear un clima de aprendizaje colectivo que nos ayudó a definir más concretamente las formas en las que se manifiesta la desigualdad entre mujeres y hombres en la vida social canaria y las oportunidades reales que se tienen desde la Administración Autonómica para avanzar en el camino hacia la igualdad real.

Una de las cuestiones más recurrentes que tratamos en las sesiones giró en torno a cómo actuar en el entorno profesional para aplicar el principio de igualdad y la perspectiva de género. Lo que yo les sugerí tiene que ver con una doble estrategia que podemos contemplar para actuar y que combina simultáneamente la supervivencia y el avance.

20150527_131427La supervivencia consiste en valorar el equilibrio entre los costes personales (saturación cabreo máximo, estrés, agotamiento e incluso daño emocional) y los beneficios que se van a obtener (convencer, hacer, desmontar, ensanchar) que aparecen en cualquier tipo de conflictos que surgen ante cuestiones relacionadas con la transformación social con perspectiva de género.

Sugiero que se adopte esta opción de supervivencia ante las fuertes resistencias que trabajadoras y trabajadores de la Administración pueden encontrarse en el contexto laboral ante la problemática de la desigualdad de género. Por ejemplo, cuando un compañero machirulo les enfrenta constantemente con argumentos malsonantes, o cuando su propio entorno (equipo de trabajo, superiores, procedimientos administrativos, falta de apoyos etc.) no hace sino dificultar sus intentos por poner en práctica acciones que tiendan a avanzar hacia la igualdad. Esta opción de comportamiento es necesaria porque lo que está en juego, además de la reproducción estructural de la desigualdad es, muchas veces, el propio ánimo y las propias fuerzas. Y en ocasiones no merece la pena nadar contra corriente.

No merece o no nos apetece. Necesitamos las fuerzas máximas y hay que saber cuándo no ganamos nada peleando.

20150527_134511La otra vía de acción posible es la de avanzar. Se avanza más cuando menos obstáculos nos encontramos. Es vital para que la transversalidad de género tenga éxito en las organizaciones que las personas comprometidas con la igualdad, las feministas, sepamos identificar cuándo es el mejor momento para la acción. Debemos estar alerta a los cambios coyunturales para colarnos con agilidad por la puerta semiabierta. Debemos practicar la escucha real y simbólica hacia quien tenemos delante para saber qué y con cuánta profundidad podemos plantear lo que queremos decir. El personal de la Administración Pública debe recordarse cotidianamente que trabaja para la ciudadanía y que finalmente en su mano queda conocer adecuadamente los procedimientos que se pueden transformar y las herramientas que se pueden usar para hacer las políticas más inclusivas y mejores.

Creo que el sentido del compromiso no está reñido con las implicaciones del autocuidado emocional. Creo que es importante saber cuándo es momento de coger las armas y cuando es momento de marcharse o de callar. Las dos opciones esta doble estrategia son útiles y se complementan.

Yo creo que desde el compromiso sabremos cuándo es el mejor momento para cada cosa.

De Tenerife me fui con el convencimiento de que existe un grupo de trabajadoras y trabajadores que saben cuándo armarse, cómo y por qué.

Gracias compañer@s. Hasta la próxima.

Los Indicadores de Género son una cuchara

“Los indicadores de género son como una cuchara. No saben si la sopa está caliente o está fría. No saben a qué sabe ni notan si es espesa o está aguada”. Con estas palabras les venía yo a decir a las participantes del Máster en Género y Desarrollo que los indicadores de género son instrumentos cuya utilidad se la damos quienes los usamos. Nos les quise decir que no eran nada porque no sería una verdad del todo.

thinking_pop¿Qué son los indicadores sociales?

Son instrumentos para el análisis que permiten describir los fenómenos sociales o interpretarlos.

Los indicadores sociales pueden plantearse básicamente de dos maneras: como indicadores de situación (o diagnóstico) o como indicadores de evaluación (o monitoreo y seguimiento). En el primer caso han de ayudarnos a satisfacer nuestros objetivos de análisis; en el segundo caso han de servir para supervisar y evaluar adecuadamente los objetivos de una intervención.

¿Cuándo un indicador es “de género”?

Cuando nos permite indagar en la manera en que se manifiesta la desigualad de género sobre la vida social; es decir, sobre nuestras propias vidas.

im a feminist now whatLa verdadera clave de un buen indicador de género reside en quien los utiliza. En otras palabras, solamente quien conoce las dimensiones del sistema de desigualdad sabrá elaborar, emplear o interpretar indicadores de género.

Por ello, nuestro mayor empeño no debe residir  en incorporar indicadores de género en las intervenciones como si de entes autorealizables se tratara, sino en insistir hasta la saciedad y tratar por todos los medios de transversalizar el enfoque de género desde la detección de problemas hasta la selección de alternativas para afrontarlos, o lo que es lo mismo: a lo largo de todo el ciclo del proyecto. Los indicadores de género, entonces sí, aparecerán por sí solos.

Aquí os dejo la presentación de contenidos de las últimas sesiones que impartí sobre la materia del XI Máster en Género y Desarrollo del Instituto Complutense de Estudios Internacionales. Gracias, grupo, por plantearme retos que me ayudarán a seguir hablando de cucharas. Gracias, Marta, por contar conmigo de nuevo y por hacer posible que este Máster salga adelante. Y gracias, Amaia, porque aun después de tanto tiempo no olvido que fue de tu mano que di mi primera sesión sobre indicadores de género, hace ya unos cuantos años.

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Dime a qué dedicas el tiempo y te diré…

Una de las características de la desigualdad de género es la multiplicidad de maneras en que se manifiesta. Por eso, podemos hablar de “desigualdades de género”.

Todas estas desigualdades están interconectadas, es decir, en última instancia todas responden a un mismo punto de partida originario: la construcción diferencial del género.

En este post centro la atención en los Usos del Tiempo como ejemplificación de la diferencia/desigualdad existente entre mujeres y hombres y expresada a través de las tareas y actividades a las que nos dedicamos en nuestro día a día.

El uso diferencial del Tiempo

El tiempo es un recurso limitado para las personas. Podemos definir el tiempo de muchas maneras pero, a fin de cuentas, es el vehículo o soporte de que disponemos para desenvolvernos como individuos en el entorno.

En el empleo que hacemos del tiempo interfieren diversos factores: habitar en un sitio o en otro, tener una edad u otra, vivir de forma independiente o ser responsables de personas dependientes, poseer unas actitudes u otras, etc. Y, junto con todos, existe uno que nos atraviesa a todas las personas: el género.

El género que nos define como individuo femenino o masculino es determinante de los usos del tiempo que hacemos. El género es un factor diferencial en los usos del tiempo.

La última Encuesta de Empleo del Tiempo del INE señala, entre otras diferencias, que: tiempo y desigualdad

  • Al trabajo remunerado los hombres (H) dedican un promedio de 7h y 55min y las mujeres (M) 6h y 43min.
  • A actividades relacionadas con el trabajo dedican 1h y 33min (H) y 56min (M)
  • Al hogar y la familia los H dedican 2h y 32 min y las M 4h y 29min.
  • A actividades culinarias los H dedican 55 min y las M 1h y 44min.
  • Al cuidado de niñ@s los H dedican 1h y 46min y las M 2h y 22min.
  • A deportes y actividades al aire libre los H dedican 2h y 3min y las M 1h y 40 min.

 

Producción, reproducción y sostenibilidad social

A la vista de los datos está que las mujeres y los hombres, como conjunto, no dedicamos nuestro tiempo a las mismas actividades. No sólo en proporción de personas (no señalado en este post) sino tampoco en cantidad de minutos.

La principal diferencia es la que tiene que ver con las actividades denominadas como “reproductivas”: todas aquellas necesarias para la sostenibilidad de la vida. Generalmente estas tareas se desempeñan en el ámbito privado. Es decir, las mujeres son las que principalmente dedican su tiempo a las actividades reproductivas que, no casualmente, se desempeñan con carácter privado en el ámbito del hogar.

Los hombres, en contraposición, dedican menos tiempo a las actividades reproductivas. El tiempo diferencial lo dedican a la formación, el empleo o el ocio principalmente. Actividades que se desarrollan fundamentalmente en el ámbito público.

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Pero, ¿y dónde está el problema?

El problema, como siempre, es cuando la diferencia se convierte en desigualdad. Los roles de género actúan como ejes de desigualdad en el papel que desempeñamos mujeres y hombres en la sociedad y, por consiguiente en el uso de nuestro tiempo.

Las actividades asumidas principalmente por mujeres y que ocupan buena parte de su tiempo (las reproductivas, las que sostienen la vida, las que se desarrollan principalmente en el ámbito de lo privado o doméstico) son invisibles, no cuentan económicamente, obtienen poca o nula valoración social, son continuas, son “exigibles” y asumidas como si fueran naturales mediante el proceso de construcción de identidad.

Mientras las tareas reproductivas no sean compartidas de forma igualitaria entre mujeres y hombres, seguiremos dando forma a la igualdad formal pero no a la real. Mientras la sociedad no asuma la relevancia de las actividades de cuidado de las personas y de los hogares, el concepto preponderante del tiempo seguirá siendo secuencial, discontinuo y mercantil. Y el tiempo mayoritario de las mujeres (simultáneo, continuo, reproductivo) seguirá sin tenerse en cuenta.

 Ahora que estamos de moda, las políticas democráticas y participativas deben incluir la perspectiva del tiempo y del género para seguir sumando. La tendencia hacia la sostenibilidad social pasa irremediablemente por la asunción igualitaria de las diferentes responsabilidades que hacen posible la sociedad de la que formamos parte. Asunción que debe ser asumida por mujeres y por hombres indistintamente y también por los demás agentes que conforman la sociedad (instituciones públicas, organizaciones, empresas).

Y, en último lugar pero no menos importante, pasa por entender el tiempo como uno de los recursos más valiosos de que disponemos las personas y que, como tal, debemos compartir de la forma más justa posible. Sin desigualdad. Sin omisión. Con responsabilidad.

Participación de mujeres en Podemos Majadahonda

En el CÍRCULO PODEMOS MAJADAHONDA queremos realizar acciones que nos permitan introducir el enfoque de género de una forma transversal, tanto en nuestro proceso constituyente como en los resultados que deriven de nuestro trabajo colectivo. Estamos empezando y todavía tenemos mucho por hablar, compartir, consensuar.

De momento, hemos empezado con dos cosas sencillas: el uso de un lenguaje inclusivo y la recogida de datos derivada de nuestras propias asambleas. En este post, compartimos un análisis de la participación por sexo de la cuarta Asamblea General.

El fin de estos análisis es doble:

  1. Hacer visible el desequilibrio participativo entre mujeres y hombres, lo cual remite a una realidad estructural en la que el espacio de participación política está masculinizado.
  2. Contribuir a que el enfoque de género se convierta en un elemento indispensable de Podemos Majadahonda, para ir facilitando a medio y largo plazo que el feminismo sea parte de su funcionamiento, estructura y contenidos.

 4 asamblea cuadro

En la cuarta Asamblea de Podemos Majadahonda, se tomó la palabra en 52 ocasiones. La participación femenina fue del 32,7% (17 veces) y la masculina del 67,3% (35 veces).

La diversidad de hombres fue mucho mayor que la de mujeres, siendo únicamente 3 las que intervinieron en esos 17 turnos de palabra femeninos.

Respecto a la presencia total por sexo en la Asamblea, la distribución por sexo sufrió ciertas oscilaciones:

  • Al inicio: 23 personas (26,1% mujeres y 73,9% hombres).
  • A mitad de la Asamblea: 30 personas (23,3% mujeres y 76,7% hombres)
  • Al final: 31 personas (22,6% mujeres y 77,4% hombres).

A la luz de estos datos de referencia, y siendo conscientes de que aún quedaría por contrastar los datos de individualidad de quienes participaron activamente, pueden extraerse las siguientes conclusiones:

  1. La participación pasiva (como asistentes) de mujeres fue significativamente menor que la de hombres a lo largo de los tres momentos de contabilización, situándose en torno al 25% mujeres – 75% hombres como media aproximada.
  2. La participación activa de mujeres (tomas de palabra) fue proporcionalmente mayor a la de hombres, teniendo en cuenta que la proporción (32,7%) supera a la de la asistencia femenina general.
  3. En ninguno de los dos casos (participación activa o pasiva) se alcanza los mínimos considerados normativamente a nivel internacional y estatal como “presencia equilibrada”, baremo por el cual la representación de ningún sexo puede ser inferior al 40% o superior al 60%.

Estas conclusiones vienen a reforzar la idea de que en los espacios mixtos de participación política la presencia de mujeres así como su implicación activa es menor que la masculina, cuestión nada baladí en un contexto en el que se proyecta un nuevo modelo de participación política ciudadana e institucional.

Si te ha interesado este tema…

Sin feminismo no se puede. Indica con Género

 

¿Indicadores de empoderamiento para un objetivo de corresponsabilidad?

“Es mejor tener una medida bruta del concepto adecuado que una medida perfecta del concepto erróneo”.
E.J. Mishan

Hace unos días impartí una sesión sobre Indicadores de Género en la edición del X Magíster de Género y Cooperación que mi compañera Marta Pajarín ha conseguido sacar adelante con tanto esfuerzo.

En uno de los ejercicios prácticos, estábamos tratando de plantear las primeras versiones de indicadores de género para el siguiente objetivo general de un programa de intervención:

Fomentar la armonización de las responsabilidades de las mujeres y los hombres en lo que respecta al trabajo y la familia.

Siguiendo la metodología que yo propongo, el primer paso para elaborar Indicadores de Género es distinguir las Dimensiones de la desigualdad de Género (DDG) que atraviesan el objetivo. Son éstas las que nos darán las pistas de lo que se pretende realmente lograr con un objetivo o actividad y lo que debemos medir con los indicadores.

Estábamos trabajando en grupo y salieron varias dimensiones relacionadas con este objetivo: División sexual del trabajo, Acceso, uso y control desigual de los recursos y Falta de empoderamiento.

Cuando se trata de buscar las DDG representadas en un objetivo, siempre se nos ocurren múltiples conexiones o encontramos reflejos de casi todas ellas… es normal: la desigualdad estructural de género responde a la conexión de múltiples variables. Pero a la hora de concretar las DDG que aparecen de forma específica en el margen de acción de un objetivo o actividad es necesario identificar bien los límites por dos razones fundamentales:

1) Porque los indicadores que un solo objetivo o actividad deben incluir son limitados: no podemos incluir demasiados en una intervención o correremos el riesgo de tratarlos solamente como maquillaje de moda, y
2) Porque tenemos que tener bien claro cómo enmarcar cada Dimensión de Desigualdad de Género, como dotarle de sentido y contenido de género a cada reflejo que de ellas encontremos.

En el trabajo que hicimos con este objetivo, salió la idea de que el empoderamiento de las mujeres estaba vinculado con la falta de armonización entre mujeres y hombres de las responsabilidades domésticas y familiares.

Para decidir si esta conexión sería válida en el procedimiento de elaboración de IG para este objetivo mencionado, tendríamos que resolver algunas preguntas fundamentales:

mujer multitaskhombre multitask

¿Hasta qué punto la falta de empoderamiento de las mujeres es responsable o consecuencia directa de la falta de corresponsabilidad entre mujeres y hombres?

¿Acaso no yace detrás de la inequidad en la corresponsabilidad entre mujeres y hombres la defensa de un status de privilegio masculino?

¿Y no está ese privilegio masculino construido desde la carencia de una predisposición al cuidado del otro/de la otra, desde la minusvaloración de todo lo que tenga que ver con las responsabilidades domésticas y familiares?

La falta de empoderamiento de las mujeres podría tener alguna vinculación con el hecho de que las mujeres y los hombres no armonicen equitativamente las responsabilidades del trabajo y la familia pero esas conexiones deberían discutirse en el grupo de trabajo y aclararse bien previamente a continuar con el proceso de elaboración de indicadores de género… o se correría el riesgo de que los indicadores elaborados no midieran el logro del objetivo propuesto sino otra cosa.

Como he escrito en otra parte de este blog, yo no pretendo dar una respuesta irrefutable que resuelva los problemas reales con los que se encuentran las personas a la hora de elaborar Indicadores de Género para proyectos de intervención o análisis de cualquier tipo. Mi metodología es, acaso, un asidero, una propuesta que se comparte para ser probada, para arrojar algo de luz sobre esta herramienta que, estando tan de moda y siendo tan importante como es para conocer el logro de las intervenciones implementadas desde el punto de vista de género, carece de un marco consensuado para su elaboración y validación.

#25N contra la violencia machista. Algunos indicadores judiciales.

En muchas de las formaciones sobre Indicadores de Género que he impartido, alguna de las personas participantes preguntaba si la desagregación por sexo es una condición indispensable para hablar de un Indicador de Género.

La respuesta es no.

Como ya he abordado en post anteriores, un Indicador de Género no es exactamente un dato desagregado por sexo. Un Indicador de Género es un dato que se acompaña de otra serie de elementos fundamentales que desvelan algún tipo de información sobre la estructura de sexo/género.

En la metodología para manejar Indicadores de Género propuesta en este blog,  expongo que existirían 6 Dimensiones de Desigualdad distintas que nos hablarían de 6 diferentes aspectos –aunque interconectados- de la estructura de sexo/género. Así pues, los Indicadores de Género serían los instrumentos de medición de la realidad social mientras que las dimensiones de la desigualdad serían las herramientas conceptuales que nos servirían para parcelar de forma práctica la misma realidad social.

25n_día internacionalLa violencia directa ejercida contra las mujeres es la forma más evidente en que se manifiesta la Dimensión de Desigualdad denominada Control sobre el cuerpo de las mujeres.

El 25 de noviembre se celebra el Día Internacional de lucha contra la Violencia de Género.

Violencia no es solamente un golpe. La violencia contra las mujeres ejercida por razón de género puede manifestarse de muy diversos modos: de forma física o psíquica, puede acontecer en casa o en la calle, por parte de una pareja sentimental o por parte de algún miembro de la familia. O por parte de un desconocido.

La violencia contra las mujeres es sistémica y es la prueba más evidente y contundente de que existe una desigualdad de facto entre mujeres y hombres bien enraizada en la estructura social.

Violencia no es solamente un insulto. Violencia es también empañar la voluntad y minimizar el valor.  Violencia es manipular por medio del control financiero. Violencia es faltar al respeto y tratar a las mujeres, a cualquier mujer, como objeto sin individualidad -redundante, síHay una violencia explícita, denunciable, y hay también una violencia implícita que alimenta el propio engranaje del sistema del que formamos parte.

La violencia contra las mujeres es muy grande, muy amplia, muy sucia.

25n_este cuerpo es mío

Cada trimestre en España, el Observatorio contra la Violencia doméstica y de Género, emplazada dentro del Consejo General del Poder Judicial, publica una serie estadística en la que se incluyen indicadores diferentes aspectos de la violencia de género, como por ejemplo las denuncias, los tipos de delitos, las órdenes de protección, y otros similares.

Aquí van algunos ejemplos:

Desde el 1er semestre de 2007 hasta el 1er semestre de 2012, el porcentaje de denuncias registradas sobre violencia sobre las mujeres aumentó en España en un 4,3%. En el 1er semestre de 2013, el número de denuncias registradas en los Juzgados de Violencia sobre la Mujer (JVM) y otros juzgados que compatibilizaron esta materia es de 60.981.

– En las órdenes de protección tramitadas desde el 2º semestre de 2005 y el 1er semestre de 2012, el porcentaje de víctimas de nacionalidad no española oscilaba entre el 30% y el 35% aproximadamente.

En este mismo periodo, el porcentaje de imputados de nacionalidad española en las órdenes de protección tramitadas en los JVM se situaba en el tramo del 65%-70%.  

– En este mismo periodo, y según tipología de medidas penales derivadas de las órdenes de protección, el 100% son medidas de alejamiento. Le sigue la prohibición de comunicación en un 81% y, en un porcentaje menor: la prohibición de volver al lugar del delito (17%), prohibición de salir del domicilio (16%), suspensión de tenencia de armas (16%), privativas de libertad (6%) y otras (7%).

Entre 2007 y 2011, los menores enjuiciados por violencia de género han aumentado en un 23,7%.

Referencias

Datos estadísticos judiciales en aplicación de la L.O. 1/2004. Resumen de los 7 años (Datos desde Julio 2005 a Junio 2012).

La violencia sobre la mujer en la estadística judicial: segundo trimestre de 2013.

Indicadores cualitativos: lo significativo

question markQuien trabaja con indicadores, bien sea en su elaboración, aplicación o manejo posterior, bien sea al principio, al final o durante todo el proceso del ciclo de la intervención, se ha topado seguramente con la siguiente dificultad: ¿qué hacer con los indicadores cualitativos?

Lo “difícil de medir”

A lo largo de mi experiencia como formadora en Indicadores de Género me he encontrado siempre con interesantes debates y escollos no siempre fáciles de superar en relación con el diseño, empleabilidad y fiabilidad de los indicadores cualitativos. En más de una ocasión, las personas asistentes a las formaciones han mencionado lo cualitativo como “lo difícil de medir”. Sin lugar a dudas, es más difícil medir las cualidades de las cosas que medir la cantidad de veces que un fenómeno se repite.

Paula Cirujano e Irene López señalan en un documento de trabajo en torno a la igualdad de género en los Objetivos de Desarrollo del Milenio que es necesario incluir, además de otros aspectos de desigualdad no contemplados en los objetivos, metas e indicadores, “una visión más cualitativa de los indicadores que ayude a comprender los progresos reales en la igualdad y no la mera presencia numérica de las mujeres en determinados ámbitos” (pp. 36).

Para completar su crítica, ofrecen para el ODM3 algunas sugerencias de aspectos que podrían ser medidos con indicadores de carácter cualitativo:

  • en relación con la educación: no sólo la relación de género en la educación o la alfabetización sino también la calidad de la educación, incluida la educación no sexista;
  • en relación con el empleo: no sólo la proporción de mujeres en el sector no agrícola sino también la calidad en el empleo en términos de condiciones de trabajo o la repercusión del trabajo reproductivo sobre el empleo;
  • en relación con la participación política: no sólo la presencia de mujeres en el parlamento, sino también la producción de leyes y políticas que promuevan la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres;

Estas son sólo algunas ideas que nos sirven para constatar un hecho fundamental a la hora de distinguir entre indicadores cuantitativos e indicadores cualitativos: lo que verdaderamente distingue entre los indicadores cuantitativos y cualitativos, más allá de la metodología empleada, es el hecho de que el indicador se enmarque en el campo de la representatividad o de la significatividad (Alonso: 1998).

Representatividad y significatividad

La representatividad nos habla de lo meramente cuantificable, de la repetición de hechos que se cuentan uno por uno y que ofrecen sentido social cuando se valoran proporcionalmente.

contabilizarConocer la representatividad de los hechos sociales es necesario. Es necesario que manejemos indicadores de género cuantitativos para dotar de un sentido relativo el alcance de los cambios logrados y conocer de forma precisa la situación de mujeres y hombres en la sociedad.

Por ejemplo, un indicador de género cuantitativo en relación con la conciliación nos hablaría de la proporción de mujeres y hombres acogidas en la empresa al permiso de reducción de jornada por cuidado de menores.

Los indicadores cuantitativos, generalmente, son los más fáciles y viables de ser empleados en las intervenciones. Aunque muchas veces este tipo de indicadores se limitan a la visibilización de aspectos que no permiten desentramar o indagar más profundamente en la compleja realidad social, todo lo que pueda medirse de forma cuantitativa ha de ser medido.

Por otro lado, la significatividad tiene que ver no tanto con la cuantificación de los hechos sino con sus cualidades. Los indicadores cualitativos buscan el significado de los hechos sociales, el sentido que late detrás de aquello que ocurre o que medimos de primera mano. He aquí lo complicado: ahondar en las cualidades de los hechos sociales es topar de lleno con la complejidad de la vida, del individuo y del entramado social (Alonso: 1998).

usos del tiempoPor ejemplo, un indicador de género cualitativo en relación también con la conciliación nos podría referir a las actividades reales a las que los hombres y las mujeres acogidas a la reducción de jornada por cuidado de menores dedican el tiempo laboral reducido.

Los indicadores cualitativos hablan de ética

Much@s investigador@s o profesionales que trabajan con indicadores consideran que lo más complicado de los indicadores cualitativos es el tiempo y el dinero que se requieren para poder diseñarlos, aplicarlos y analizarlos adecuadamente.

Sin embargo, lo verdaderamente complicado para introducir indicadores cualitativos se refiere a recursos de otra naturaleza : es la capacidad de escucha y la riqueza interpretativa, el conocimiento profundo de los hechos sociales analizados, es una cuestión de apertura intelectual e incluso de ética (Álvarez-Gayou: 2003).

Desde el punto de vista del género, por consiguiente, es imprescindible el conocimiento profundo y crítico de la realidad social sobre la que se interviene o se investiga ya que únicamente el manejo de las bases sobre las que se asientan las relaciones de género en cada contexto de análisis nos facilitará el uso adecuado de indicadores de género cualitativos… si no, ¿cómo sabríamos alcanzar la significatividad?

 

Indicadores de desempleo: entre lo absoluto y lo relativo

Recientemente, el INE ha publicado los últimos datos de la EPA correspondientes al primer trimestre de 2013.

Aunque en términos generales la desagregación por sexo aparece casi sólo en los anexos, y para entender que se incluyen indicadores de género habríamos de mirar con muy buenos ojos sus resúmenes estadísticos, lo cierto es que en casi todas las tablas aparecen todos los datos para mujeres y para hombres.

Son diferentes las lecturas y análisis que podríamos hacer desde un punto de vista de género a la situación actual del mercado laboral español pero en este post me quedo con una sola afirmación extraída de la lectura de los datos anteriormente mencionados:

Mientras que el número total de mujeres en paro es menor que el de hombres, la tasa de desempleo femenina es mayor que la masculina.

Paradójico parece. Vamos a ello.

DESEMPLEO FEMENINO Y MASCULINO: DATOS ABSOLUTOS

Por un lado, los datos absolutos del desempleo actual en España (en millones de personas) nos ofrecen la siguiente fotografía:

Num personas desempleadas España

El número total de personas en paro es de 6.202.700. La diferencia entre mujeres y hombres en desempleo no es desdeñable: en el primer trimestre de 2013 habría en España 406,7 mil mujeres en desempleo menos que hombres. Una primera lectura de estos datos nos podría decir, pues, que el paro es mayoritariamente masculino.

Esta es una lectura muy simple de los datos en bruto que poco o nada nos dice de las relaciones entre mujeres y hombres o, en otras palabras, que poco o nada nos cuenta de la estructura de género/sexo reflejada a nivel laboral.

DESEMPLEO FEMENINO Y MASCULINO: DATOS RELATIVOS

En este otro gráfico, los mismos datos están presentados según un indicador relativo: la tasa de desempleo que, en términos globales [indicador neutral] es actualmente del 27,16%.

tasas desempleo españa

¡Vaya sorpresa! Ahora la diferencia entre los dos datos, si bien menor, ofrece un panorama totalmente opuesto: en términos relativos, los datos nos dirían lo contrario a lo visto en el gráfico anterior, esto es, que el paro sería mayoritariamente femenino.

¿En qué quedamos, entonces?

INDICADORES COMPLEMENTARIOS PARA UNA REALIDAD NO SESGADA

En la mayoría de las ocasiones, una única forma de representar un dato no es suficiente para aportar una visión completa de la realidad. Todo el mundo recuerda cómo, ante un mismo hecho (elecciones políticas, coyuntura económica, situación social…) diferentes voces en los medios de comunicación hacen lecturas totalmente opuestas o divergentes. No es que, hasta donde yo sé, estas diferentes voces se inventen los datos, sino que un solo dato en bruto puede ser leído de múltiples maneras.

Por esta razón, yo abogo siempre por la utilización paralela y complementaria de un mismo dato presentado en diferentes formas. A mi entender, sólo de este modo, y sobre todo cuando se trata de una situación a nivel macro, podemos obtener una fotografía adecuada de la realidad.

Porque no es lo mismo hablar de tasa de desempleo que del desempleo absoluto. No es lo mismo valorar la proporción de mujeres [u hombres] desempleadas [os] con respecto a toda la población activa femenina [o masculina] que contabilizar en un mismo saco el total absoluto de personas en desempleo según su sexo [o cualquier otro rasgo de identidad].

 

Moraleja: cuando te ofrezcan un indicador, pide siempre otro.

Enlaces relacionados

No está todo perdido. A las mujeres nos quedan los Anexos.

Tipología de Indicadores de Género. Algunas distinciones básicas. Unidad de igualdad de Género. Rincón Autodidacta. Instituto Andaluz de la Mujer.

A raiz de los datos de los últimos datos del paro. María Fernández Campomanes.

Objetivos de Desarrollo del Milenio 3: Indicadores de Género adicionales

A menos de 1000 días de la fecha marcada a nivel internacional para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio, ONU Mujeres destaca que estos objetivos han influido en el trabajo a favor del desarrollo y en la toma de conciencia global,  estableciendo prioridades para la acción a nivel nacional e internacional.

Los ODM son 8:

  • Erradicar la pobreza extrema y el hambre
  • Lograr la enseñanza primaria universal
  • Promover la igualdad entre los sexos y el empoderamiento de las mujeres
  • Reducir la mortalidad de las niñas y los niños menores de 5 años
  • Mejorar la salud materna
  • Combatir el VIH/Sida, la malaria y otras enfermedades
  • Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente
  • Fomentar una alianza mundial para el desarrollo

Los ODMCada uno de estos objetivos, con sus específicas metas, se ven acompañados de una serie de indicadores que hacen posible la medición de los avances logrados a lo largo del tiempo.

 

 

“El cumplimiento del ODM3 no puede desligarse de todos los demás” [1]

Solamente uno de los ODM menciona específicamente la equidad entre los géneros y el empoderamiento de las mujeres pero, de forma no casual, las mujeres y las niñas son un eje clave de la mayor parte del resto de objetivos.

ODMEl hecho de que la equidad entre mujeres y hombres  aparezca de forma específica en este compromiso internacional supone un gran avance en el camino hacia la igualdad real. No obstante, numerosas voces señalan la falta de una inclusión transversal del género en todos los ODM, lo que sería la única forma posible de que realmente el ODM3 se cumpliera y de que se dieran pasos sólidos en el progreso de la igualdad entre los géneros a nivel global.

Un par de estas voces son las de Paula Cirujano e Irene López, quienes reconociendo el gran avance que para la equidad de género suponen los ODM no escatiman en señalar las lagunas y carencias que estos mismos objetivos con sus respectivas metas e indicadores tienen en materia de igualdad entre mujeres y hombres.

 

 

“El ODM3 refleja determinados aspectos importantes de la realidad, pero no todos” [2]

ODM3OBJETIVO 3. Promover la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres.

META 4. Eliminar las desigualdades entre los géneros en la enseñanza primaria y secundaria, preferiblemente para el año 2005, y en todos los niveles de la enseñanza antes de fines de 2015.

INDICADORES

  1. Relación entre niñas y niños en la educación primaria y secundaria
  2. Relación entre las tasas de alfabetización de las mujeres y los hombres de 15 a 24 años.
  3. Proporción de mujeres entre trabajadores del sector no agrícola.
  4. Porcentaje de escaños ocupados en el Parlamento Nacional.

Al centrar nuestra mirada en los indicadores del ODM3, observamos cómo en este objetivo se abordan tres aspectos de la realidad fundamentales para lograr la equidad de género y el empoderamiento de las mujeres: educación, empleo y participación política.

Sin embargo, este mismo objetivo, pretendiendo alcanzar un logro tan amplio, deja muchos otros aspectos de la desigualdad sin tratar. Frente a ello, las autoras señaladas resaltan algunas limitaciones de esta batería de indicadores:

  • Sólo se incluyen indicadores de tipo cuantitativo, centrándose en la mera presencia numérica de las mujeres en algunos ámbitos;
  • La batería de indicadores no aborda otros aspectos cruciales de la desigualdad, como el acceso y control de bienes y servicios, los derechos sexuales y reproductivos, la violencia contra las mujeres, la toma de decisiones, etc.;
  • En relación con la educación: no se incluyen aspectos tales como los problemas de permanencia en el ciclo formativo, el fracaso escolar o las condiciones de la enseñanza, tampoco se aborda la calidad de la educación en términos de igualdad de oportunidades;
  • En relación con el empleo: no se miden aspectos tales como la segregación laboral, informalidad o precariedad y tampoco se consideran las condiciones de trabajo ni las problemáticas de la compatibilización del trabajo remunerado y los trabajos de cuidados; y, finalmente,
  • En relación con la participación política: se aborda sólo la representación política del sistema formal, excluyendo otras formas de participación política social o ciudadana.

 

 

La inclusión de indicadores específicos de género y su simultaneidad con indicadores neutrales es, además de una apuesta específica de ONU Mujeres, una necesidad incuestionable si de verdad se quieren conocer los progresos alcanzados en materia de desarrollo global y equidad de género.  

cirujano y lopezVistas las anteriores limitaciones del ODM3, las autoras ofrecen sus propias sugerencias de indicadores de género para poder así medir el estado de la cuestión de una forma más amplia y los avances reales producidos a lo largo del tiempo. Algunas de sus sugerencias son:

Por ejemplo, en relación con la educación:

  1. Tasa de alfabetización de mujeres y hombres de 15 a 24 años y de 24 años en adelante;
  2. Proporción de asistencia escolar de niños y niñas, mujeres y hombres en los diferentes niveles de la educación;
  3. Causas de deserción y fracaso escolar de niños y niñas;
  4. Proporción de embarazo adolescente en relación a la deserción de las niñas;
  5. Tipos de riesgos de violencia en el trayecto y en la escuela para niños y niñas (acoso sexual, hostigamiento, condiciones de higiene…);
  6. Tasas de participación del profesorado en cursos de formación en igualdad de género;
  7. Brecha de género según tipo de carrera;

En relación con el empleo:

  1. Porcentaje de mujeres en relación a los hombres en el sector informal de la economía;
  2. Proporción de ingresos provenientes del trabajo de las mujeres en relación a los hombres;
  3. Proporción de mujeres y hombres en sectores de baja productividad;
  4. Proporción de horas diarias dedicadas a trabajo no remunerado de las mujeres en relación a los hombres;
  5. Existencia de leyes de protección y promoción de los derechos laborales de las mujeres;
  6. Proporción de percepción económica de ingresos por jubilación;
  7. Brecha de género en la participación sindical de mujeres y hombres;
  8. Tiempo promedio de hombres y mujeres dedicado al trabajo productivo y al trabajo reproductivo;
  9. Existencia de medidas y servicios públicos de apoyo a la conciliación;

En relación con la participación política:

  1. Porcentaje de mujeres en diferentes ámbitos, órganos y cargos de los gobiernos e instituciones nacionales (ministerios, parlamentos, judicatura, empresas públicas, gobierno local, líderes de partidos, asesoría, rectorías, cátedras, etc.);
  2. Proporción de asociaciones de mujeres orientadas a la equidad de género con incidencia en la vida política;
  3. Proporción de participación de mujeres en los movimientos sociales de cualquier tipo;
  4. Brecha de género en los liderazgos de movimientos sociales;
  5. Ratificación sin reservas de los instrumentos de derechos humanos de las mujeres;
  6. Existencia de leyes y políticas de igualdad de oportunidades operativas;
  7. Iniciativas parlamentarias o de políticas públicas implementadas que responden a intereses estratégicos de género;
  8. Modificaciones producidas en políticas públicas para incluir necesidades e intereses de género;

Como se ve, las propuestas para incluir indicadores específicos de género son enormes. Las autoras han comenzado por identificar las limitaciones y lagunas existentes en la meta e indicadores incluidos en el ODM3 para después señalar otros aspectos complementarios e indispensables que deberían ser incluidos en dicho objetivo.

Tal y como he mencionado en otras ocasiones, la elaboración del indicador comienza por plantearnos la pregunta base en torno a uno de los elementos de los indicadores: “¿qué queremos medir?”… y cuanto más claras tengamos las formas en que  se manifiesta la desigualdad de género en cada ámbito de análisis más fácil nos será dar respuesta a esta pregunta.

 

Enlaces relacionados

Qué es un indicador de género


[2] Ibíd., pp. 34.


[1] CIRUJANO, PAULA Y LÓPEZ, IRENE (2008): Igualdad de género en los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Retos para la Cooperación Española con América Latina. Madrid: Fundación Carolina – CeALCI, Documento de Trabajo nº 29. Pp. 37.