Good bye, Indica con Género

Dicen que todo tiene un inicio y un final. A mí, sin embargo, nunca me resultó fácil discernirlos.

Las ideas, las relaciones, los cambios, se van gestando poco a poco y responden al juego de fuerzas e influencias de varios factores simultáneos. A veces, simplemente, nos cuesta identificarlos a todos.

Indica con Género empezó a terminar hace tiempo.

Pero Indica con Género ha sido el principio de mi actual web y de #veomujeres. Y quizá también de otros proyectos.

Ha sido guay.

Me he encontrado con muchas compañeras potentes. Me he comprometido un poco más conmigo, con el feminismo, con la escritura y con la construcción de las ideas.

Y lo seguiré haciendo pero, a partir de ahora, en el espacio blog de mi nueva web, http://anafernandezdevega.es/blog/

Esta es mi última entrada en este blog.

Gracias a quienes me habéis dado soporte, guerra, cariño y caña.

Un nuevo tiempo ha empezado.

by IconG

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Stop Conciliación

Hablar de conciliación es un auténtico coñazo.

Vamos a dejar de hacerlo, ¿os parece?

La conciliación es la idea que se ha inventado el capitalismo para ir tirando con su conflicto irresoluble entre la necesidad de mano de obra femenina y la invisibilización de los trabajos reproductivos (que mayoritariamente asumimos las mujeres).

El capitalismo nunca va a dar respuesta a este conflicto. Es más, no es posible resolver este conflicto en un funcionamiento social y económico capitalista.

La conciliación es la respuesta que ha dado el mercado para seguir contando con mano de obra femenina (más barata) al mismo tiempo que asume que las actividades no monetarizadas (los cuidados y los trabajos comunitarios, principalmente), imprescindibles para el funcionamiento social, se van a seguir desarrollando… por ellas. Y las instituciones públicas, tan cortas de miras, las pobres, siempre detrás del ritmo monetario.

Las mujeres estamos jodidas.

La conciliación une en un sólo mensaje el desdén a lo reproductivo con el chantaje hacia las mujeres.Y, mientras tanto, todo sigue tan bien ahí fuera.

La conciliación, a la que todas hemos apelado tantas veces, es realmente nuestra trampa y nuestra prisa.

Así que, basta. Dejemos de hablar de conciliación.

La corresponsabilidad envuelve a todos los agentes sociales (familias, instituciones, empresas y organizaciones, grupos de iguales, redes, comunidad) y, apelando a la responsabilidad y al compromiso compartido, sí puede actuar como un revulsivo del sistema.

Quizá a la corresponsabilidad social es todavía una idea en bruto y una práctica marginal pero su proceso puede tener un éxito enorme.

No te quedes en conciliar, ¡corresponsabilízate!

 

 

 

Docencia, metodología y feminismo

Esta semana he impartido mis sesiones anuales en el XII Máster de Género y Desarrollo del Instituto de Estudios Internacionales (ICEI) de la Universidad Complutense de Madrid. Gracias, Marta, por contar conmigo una vez más 🙂

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Todos los años el Máster cuenta con un alumnado entregado y atento. Este año, las alumnas han sido particularmente aplicadas y analíticas.

Hemos trabajado sobre la metodología del Enfoque del Marco Lógico (una de las principalmente utilizadas en el ámbito de la Cooperación al Desarrollo) e Indicadores de Género con un enfoque y una actitud esencialmente feminista.

¿Esto qué significa?

A mi modo de ver, aplicar metodología feminista en la docencia o procesos de aprendizaje de cualquier tipo es incorporar dos ejes fundamentales que se nutren mutuamente: el de la participación y el de la expericia o  comunicación situada que, en los términos de Donna Haraway, tendría que ver con los conocimientos situados.

Introducir esta doble perspectiva en la facilitación de aprendizajes requiere, en primer lugar, la búsqueda del equilibrio entre la posición de poder que encarna la docente y la apuesta por la horizontalidad entre todas las personas que participan en el grupo y, por consiguiente, la humildad de la docente y el cuestionamiento de su propia autoridad.

En segundo lugar, y en mi particular visión de la aplicación de metodología feminista en la docencia, se requiere un intento constante por favorecer la participación activa de todas las personas presentes, de tal modo que tengan facilidades para compartir su particular visión de los hechos y las teorías tratadas y se sientan a sí mismas como generadoras de conocimiento y como sujetos activos en el proceso de aprendizaje.

Si la docencia es vista como un instrumento que facilita el aprendizaje del alumnado, la aplicación de metodología feminista es una herramienta para favorecer el empoderamiento de quienes participan del proceso.

Seguiré escribiendo sobre ello.

Gracias, chicas, por vuestra entrega y vuestra actitud.

(Teresa, Elena, Paloma, Eva, Ana, Serena, Idaira, Ana, Adriana y Rebeca)

Podéis encontrar los contenidos de la sesión aquí.

 

Evaluación de género

La evaluación de las intervenciones es tan importante que casi nunca se hace con rigor o no, por lo menos, con todo el rigor que se merecen los proyectos, los equipos y los actores más importantes de cualquier intervención: las personas beneficiarias.

Hoy me siento suspicaz.

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Quien esté mínimamente relacionada con la planificación de proyectos recordará que la evaluación es una de las fases del ciclo del proyecto. Es, de hecho, una fase doble que se desarrolla a lo largo del proceso de implementación (a modo de “seguimiento” o “monitoreo”) y tras la finalización del mismo.

La evaluación es una fase clave.

En la evaluación reside la posibilidad de aprender lecciones para el futuro, de recoger los mejores frutos de una intervención con impacto social de cualquier tipo y de demostrar que lo hicimos bien… o no.

La evaluación tiene, desde el enfoque de género, una clave imprescindible: dar el protagonismo a las personas de las cuales (supuestamente) emerge la necesidad del proyecto de intervención y junto y para las cuales se han diseñado y desarrollado todas las acciones.

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Las personas no son entes neutrales. Somos mujeres y hombres con muchas necesidades comunes y otras diferentes. El sistema de sexo/género nos sitúa en lugares distintos y contribuye a definir con particularidad nuestras demandas inmediatas, nuestras problemáticas y nuestros intereses y objetivos a medio y largo plazo. Nadie mejor que nosotras y nosotros podrá describir el lugar que ocupamos e identificar sus componentes.

El feminismo es fenomenal porque nos ayuda a comprender esta circunstancia.

No sólo es incomprensible un proyecto de intervención sin su respectiva evaluación sino que además es inconcebible sin una adecuada incorporación de la mirada de género, con sus correspondientes metodologías, herramientas y análisis.

.. sobre éstas y otras cosas trató la sesión de docencia que di el pasdo día 30 de marzo en el Máster de Estrategias y Tecnologías para el Desarrollo de la Politécnica y la Complutense, en Madrid.

Aquí tenéis la presentación completa.

La necesidad de oirse

Con motivo del 8 de marzo, el pasado sábado día 5 realicé en Majadahonda un taller sobre participación verbal femenina. Estaba promovido Pilar López-Jamar, responsable del Área de Igualdad de Podemos del municipio.

El trabajo sobre el uso de la palabra en los espacios políticos tiene algunas particularidades respecto a otros ámbitos. Generalmente, quienes participan de estos espacios esperan de sí mismas un posicionamiento, y el colectivo espera de ellas también algún tipo de expresión pública.

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Hablar, opinar, defender, argumentar, proponer, rebatir, sugerir… son todo acciones verbales que conforman el propio sentido de este tipo de espacios. Así que, en principio, el grupo espera que sean implementadas por todas las personas que en ellos participan, sean mujeres o sean hombres.

Pero esto es lo que espera el grupo en principio. Después, los mecanismos de participación atravesados por los condicionantes de género modifican la suposición igualitaria de partida y ponen a cada quien en su lugar: el rol se asume y se expresa de manera contundente. Y las normas de género tienen mucho que ver.

Lo interesante de poner luz sobre el uso de la palabra en los espacios mixtos es que los condicionantes para un uso equitativo del espacio verbal entre muejres y hombres no son similares.

Algunos de estos condicionantes pueden tener consecuencias sumamente desempoderantes para las mujeres, al mostrarnos la falta de atención del entorno y las mayores dificultades con las que tenemos que lidiar permanentemente para expresarnos con seguridad y con autoridad.

Durante el trabajo que hicimos en este taller, me llamó especialmente la atención la mención que hizo una compañera a los condicionantes externos.

IMG_20160305_114422 Parece ser que,  más que en otros contextos, los impedimentos a las que se enfrentan las mujeres en los ambientes políticos son, sobre todo, externos: el ninguneo que de ellas hace quien modera la asamblea, la falta de interés que se produce cuando hablan, las formas competitivas que llevan a muchos hombres a elevar la voz de forma exagerada, el abuso de los tiempos en el turno de palabra, las interrupciones, correcciones, omisión de referencias…

… Barreras todas que siempre tienen un efecto sobre el autoconcepto femenino y el valor asignado a la voz de las mujeres.

No inventamos nada.

Esta es nuestra experiencia.

Ningún espacio colectivo que quiera abanderar el aire transformador de los nuevos tiempos, la simpatía de la horizontalidad o la frescura de las nuevas formas, puede permitirse funcionar con mecanismos participativos que refuercen -por muy inconscientemente que sea- la invisibilidad de las mujeres en los lugares de encuentro, que resten valor a las aportaciones de las mujeres en las asambleas o que no frenen la apropiación masculina de los tiempos y de las palabras.

La palabra es el cimiento de la democracia y de la libertad.

El uso equitativo del espacio verbal es una condición irrenunciable para una sociedad que apueste por la transformación real del dominio masculino.

Esto es la equifonía, que ya lo dijo una vez mi profesora Ángeles Jiménez Perona.

Hablemos. Hagámonos oir. Démosle atención a nuestra voz.

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Gracias a todas por estar 🙂

#YoVoy8M

Aunque algunas lo crean el 8 de marzo no es una celebración, es una reivindicación.

Avanzamos, claro, no lo niego. Pero seguimos arrastrando machismo, misoginia, androcentrismo, imposiciones, violencias, minusvalor, invisibilidad.

Cada una de nosotras orienta su lucha hacia donde más le palpita. Otras tratan de ser más globales. Otras no se movilizan. Otras ni si quiera se han dado cuenta de lo feministas que son.

Hay feministas que huyen del cuerpo, yo en cambio busco encontrarme con él.

Hay feministas que niegan el feminismo institucional, pero yo lo entiendo como un instrumento y una posibilidad.

Hay feministas que siguen sacando feministómetros, sospechando de la otra, asumiendo sin conciencia la distancia y la lógica patriarcal que pervive para separarnos. Yo las veo y no lo entiendo.

Ahora estoy trabajando en la autoconciencia, en el empoderamiento colectivo, en la subjetividad y la palabra. Paralelamente, voy centrando mis aportes profesionales en las herramientas para incorpororar el enfoque de género en los proyectosde intervención, en las políticas públicas y en la vida cotidiana.

Una línea muy colectiva, situada en el cuerpo y en la voz, y otra línea más institucional, desarrollada en el conocimiento aplicado.

El 8 de marzo yo voy contra unas pocas cosas pero sobre todo voy a por unas cuantas cosas.

¿Y tú?

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Las Reinas Magas de Occidente

Resulta que muchas personas (y personalidades) se han echado las manos a la cabeza por una propuesta que, a mi juicio, es bastante esperable.

 Mucha gente se ha revuelto por la propuesta de la Alcaldía de Madrid de contar con alguna mujer (en vez de con un hombre, como es habitual) que hiciera de Rey Mago. Algunos barrios de la capital han ido más allá y contarán finalmente con una mujer pero que hará de Reina Maga, sin travestismos.

 Pues me parece fenomenal.

Liniers

No entiendo bien por qué tantos aspavientos. Es una propuesta bastante esperable que, queramos o no, tiene un importante valor simbólico. No ya tanto el hecho de contar con una mujer travestida de Rey Mago (que me parece el pasito previo a la rotundidad de la Reina Maga) sino el hecho de plantearnos la necesidad de subvertir también en esta ocasión el orden masculino asumido con tanta naturalidad.

No soy conocedora de las Sagradas Escrituras así que no puedo demostrar por mí misma la forma en que los “reyes” Magos fueron nombrados en el inicio de los tiempos de esta nuestra santa tradición espectacular y consumista. Pero voy a darle un voto de confianza a Barbijaputa, que parece haberse empollado el texto y afirma que la única referencia bíblica a los Reyes Magos es la siguiente:

“Nacido Jesús en Belén de Judá en tiempos del rey Herodes, unos Magos llegaron de Oriente (…) Y he aquí que la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta pararse sobre el sitio donde estaba el Niño. Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría. Y entrando en la casa, vieron al niño con María, su madre, y postrándose le adoraron; luego, abrieron sus cofres y le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra”.

Así que,

 

  • ¿Qué nos ofusca tanto: la ruptura con la tradición religiosa o con la tradición en general?
  • ¿Qué nos parece tan mal: que pongamos en juego la ilusión fantástica de las niñas y niños o que sencillamente pongamos en evidencia la primacía masculina en nuestras representaciones culturales de la festividad navideña?
  • ¿Qué nos parece más sectario: mover las piezas del juego para fomentar la reflexión sobre las reglas establecidas o defender son sorna e indignación el statu quo?

 

El Roto

Oigan lo que me parece:

 

Me parece que le damos mucha importancia a cosas pequeñas (como la incorporación de mujeres en el tradicional festejo) y poca importancia a grandes cosas (como la apuesta por la visibilidad del sexo generalmente menos representado en el imaginario cultural).

Me parece que nos enfada que nos tambaleen lo que teníamos tranquilito y sencillamente asumido.

Me parece que, quizá, la Maga (o magas, oye) se quedaron las pobres ocultas en el masculino genérico de “Magos”. Eso nos pasa entonces por hablar con lenguaje confuso. Si al final todo vuelve.

Y me parece que nos faltan algunos revolcones, un poco más de inventiva y algo más de amplitud. Porque, si realmente lo hemos inventado todo, ¿qué nos impide seguir haciéndolo?

el desosido

El descosido

PD. Apunta mi amiga Reme con gran acidez que en los colegios femeninos (ella fue a uno), cuando se presentaba el Belén viviente, a San José lo encarnaba la más alta de la clase (travestida, claro),  a la Virgen ¡la más rubia! (muchas rubias por esa zona geográfica, sí) y al angelito la más menuda.

Pues eso.

Happy Birthday to me

Hoy cumplo 35 años.

Así, de pronto, me parece que estoy empezando a hacerme mayor.

Una mezcla de satisfacción e inquietud me dejan el rostro absorto: tengo que pensar cómo me siento.

¡Todo el día pensando!

Hoy, que cumplo años, que quiero lanzar mi cariño y mi abrazo a todas las personas que me hacéis la vida hermosa, me gustaría deciros también que me siento una mujer fuerte, sólidamente acompañada, alegre y, cada día lo intento, un poquito más zen.

Diversos caminos de conocimiento y aprendizaje me permiten decir hoy esto sin que sea mentira. El de los feminismos, sin duda, es uno de los más importantes. El feminismo me ha dado claridad de pensamiento y algo de ingenio. Me ha permitido elegir mejor, pisar con garbo, follar con placer, ser madre crítica e hija pelmazo. Me ha enseñado a no callar la boca ante las machiruladas y a callar a tiempo ante quienes están intentando aprender.

Pero también está el camino del yoga y la meditación. El de la autogestión de la salud al que me lanzó sin darme cuenta mi enfermedad de crohn. Está el del conocimiento personal que me he trillado en dolorosa soledad pero con increíble coraje. Está también el camino de lo común, de lo colectivo y de la conciencia ciudadana 3.0 que nos conecta a unas con otras aunque nos empeñemos en huir y en correr hacia el otro lado. Y está, digámoslo hoy, el del amor.

El amor que no sé definir pero que lo siento. El amor hacia todas las personas que estáis en mi vida, en mí día a día o en mi historia. El amor de los besos que me dan cada mañana en casa, el de las cañas que celebro junto a mis grandes amigas, el amor de las pipas y de los escondites de cada tarde en el parque, el amor de quienes, de vez en cuando, me decís alguna cosa hermosa o me defendéis ante los peligros cotidianos. El amor de quienes estáis a mi lado, de la manera que sea.

 El camino del amor se entremezcla con todos los demás. Incluso con el de la política, que tantos disgustos nos sigue dando.

Con estos 35 seré un poco mayor, tendré algunas ideas un poco más claras y otras se darán media vuelta. Pero en estos 35 quiero, sobre todo, seguir conservando la lucidez para distinguir lo que me hace bien de lo que me quita vida y potencia. Porque yo seré muy pro-diálogo pero también soy dura como como un palo. Y en este 2016 no pienso parar.

Que el amor no nos pille despistadas.

Gracias a tod@s por acordaros de mí hoy.

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24 de diciembre de 2015

 

 

 

#NosQueremosVivas. Y también nos queremos sin ninguna opresión.

Dicen los medios que las mujeres mueren. Dicen que fallecen.

Los medios de comunicación de masas dicen y crean verdad. Definen la realidad, aunque sea mentira.

Hoy, nosotras, decimos: no nos morimos, nos están matando.

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#NiUnaMenos

Los asesinatos de mujeres son, sin duda, la más feroz expresión de las violencias machistas. Y una sociedad que tolera o que acoge hechos de este tipo no puede creerse una sociedad democrática o defensora de la igualdad y la dignidad de las personas.

Pero hay algo más sobre lo que yo quiero reflexionar: me inquieta que la enorme conplejidad de la estructura de dominación patriarcal se termine vinculando exclusivamente al asesinato en sí mismo. El asesinato de mujeres es el corolario de una largo proceso de control, abuso, humillación y desigualdad que se ejerce sobre las mujeres y se expresa de múltiples formas.

Estoy esperanzada con el giro que han dado muchas conciencias hasta ahora sordas a esta problemática; lo veo en la calle y en mi entorno, y me alegra. Pero me preocupa que edifiquemos una dualidad entre machismo y asesinato en la que no quepa nada más y, entonces, el espejismo de la igualdad se haga todavía más sólido y más extenso.

No estamos todas.

Stop feminicidios.

7N. Marcha Estatal contra las Violencias Machistas

Decía María Pazos que la sociedad española sí está movilizada para frenar la violencia de género a diferencia de otras del norte, y que eso era algo que teníamos que aprovechar.

7N_1Nada más ilustrativo de esta conciencia colectiva que la marcha convocada en Madrid para este 7 de noviembre de 2015. Una MARCHA CONTRA LAS VIOLENCIAS MACHISTAS que pone de manifiesto la dificultad para nombrar un problema que adquiere múltiples matices y formas y que constituye la esencia misma del patriarcado. Las violencias machistas son muchas cosas, y de ahí la diversidad de términos empleados para nombrarla, incluso en el propio manifiesto: terrorismo machista, feminicidios, asesinatos, acoso laboral, violencia sexual, recortes sociales, control del cuerpo de las mujeres…

Las violencias machistas abarcan un problema estructural que necesita ser:

  • revisado y redefinido:

¿Qué son las violencias machistas y cómo se manifiestan?

¿Contra quién se ejercen y quién las ejerce?

  • atendido en su totalidad:

¿Cómo hacer frente a las violencias machistas?

¿En qué esferas de la vida social se manifiestan? (relaciones afectivo sexuales, amistades, familia, mercado laboral, ámbito educativo, espacios de militancia, entornos festivos….)

  • Respondido de forma colectiva: tanto a nivel institucional como civil (movimiento feminista, partidos políticos, profesionales y personal técnico, cuerpos de seguridad, judicatura, organizaciones sociales, ciudadanía…).

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Es importante que el máximo número de personas acudamos a esta marcha para poner de manifiesto que todo intento de construir o sostener una sociedad democrática en la que se trivializan las violencias contra las mujeres tendrá como resultado una democracia falsa y una igualdad ficticia.

Por ello, no hemos de perder de vista que las violencias machistas se originan en el propio funcionamiento del capitalismo heteropatriarcal y que, aunque cualquier paso que demos sea un logro y cualquier avance sea un triunfo, la profundidad de las medidas estructurales que necesitamos es tan honda, tan basta, que el camino sigue siendo largo.

Pero no quiero desalentar.

Al contrario, creo que la única forma de avanzar es pensando que efectivamente se avanza porque eso es lo que nos genera ilusión.

Y es la ilusión la que nos mueve.

Ana Fernández de Vega #veomujeres

#YoVoy7N

¡NOS QUEREMOS VIVAS!

¡NOS QUEREMOS FELICES! ¡NOS QUEREMOS POTENTES!